NO INSTRUMENTALIZAR A DIOS CON FINES MILITARES, ECONÓMICOS O POLÍTICOS: PALABRAS DE LEÓN XIV A REPRESENTANTES DE LA COMUNIDAD MUSULMANA DE SENEGAL (09/05/2026)
Sus Excelencias, queridos hermanos y hermanas.
La paz esté con ustedes.
Me alegra darles la bienvenida a ustedes, que representan a las fraternidades y comunidades musulmanas de Senegal, junto con los representantes de la Iglesia Católica en ese mismo país. Este encuentro es una expresión significativa de nuestra amistad y compromiso compartido para promover una sociedad inclusiva, pacífica y fraterna.
Ustedes vienen de Senegal, la tierra del “teranga” – hospitalidad y solidaridad – una tierra de fuertes vínculos familiares, convivencia y coexistencia pacífica entre cristianos, musulmanes y creyentes de otras tradiciones. Esta realidad forma los cimientos de diálogo entre pueblos distintos por su filiación religiosa y origen étnico. Es de tesoro de fraternidad, que debe ser cuidadosamente salvaguardado, es un activo valioso no sólo para su nación, sino para toda la humanidad.
Desafortunadamente, los conflictos armados persisten en el continente africano, causando serias crisis humanitarias y desigualdades muy asentadas que afectan a poblaciones enteras diariamente, sin mencionar el aumento preocupante del extremismo violento. Agregado a esto se encuentran los crecientes flujos de migrantes y refugiados, los discursos de odio que envenenan el tejido social, el debilitamiento de los vínculos familiares y la erosión de valores éticos y espirituales, particularmente entre los jóvenes.
En este contexto, los valores transmitidos por el espíritu del “teranga” y el diálogo interreligioso son medios valiosos para aligerar las tensiones y construir una paz duradera.
«Al fomenta»r el diálogo interreligioso e involucrando a los líderes religiosos en iniciativas de mediación y reconciliación, la política y la diplomacia pueden recurrir a fuerzas morales capaces de aligerar las tensiones, prevenir el extremismo y promover una cultura de la estima mutua y el respeto» (cf. Discurso a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, Yaundé, 15 de abril 2026). Hoy, el mundo necesita fuertemente de la diplomacia y el diálogo religioso basados en la paz, la justicia y la verdad.
Como cristianos y musulmanes, todos creemos que todo ser humano es creado por las manos de Dios, y por tanto, provisto de una dignidad que ninguna ley o poder humano tiene el derecho de quitar (cf. Gen 1, 27). Las naciones del mundo también han proclamado: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Es sobre estas bases de hermandad, enraizadas en los orígenes de la humanidad y en la fe, que de manera conjunta asumimos nuestra responsabilidad compartida: condenar todas las formas de discriminación y persecución basadas en la raza, la religión o el origen; rechazar cualquier explotación del nombre de Dios para fines militares, económicos o políticos; levantaron nuestra voz en apoyo a toda minoría que sufre. Como dije en Bamenda, Camerún, «Ay de aquellos que manipulan la religión y el mismo nombre de Dios para su propio… beneficio, arrastrando lo que es sagrado hacia la oscuridad y la suciedad» (Discurso por la paz, Bamenda, 16 de abril 2026).
Le pido a Dios Todopoderoso que reavive el deseo de entenderse unos a otros de mejor manera, de escucharse mutuamente y vivir juntos en el respeto y la fraternidad. Que Él nos conceda la valentía para tomar el camino del diálogo, para responder a los conflictos con gestos de fraternidad y para abrir nuestro corazón a los demás, sin temor a las diferencias. Finalmente, pido para que su compromiso con la paz, la justicia y la fraternidad de abundante fruto, conduciendo a una más profunda cooperación entre todas las partes para el bien de la humanidad. Gracias.

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