LEER LIBROS, ANTÍDOTO CONTRA LA CERRAZÓN MENTAL: PALABRAS DE LEÓN XIV A PERSONAL DE LA LIBRERÍA EDITORA VATICANA (07/05/2026)
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con ustedes.
¡Buenos días y bienvenidos! ¡Y gracias por la paciencia!
Hoy nos encontramos para un aniversario que podríamos decir “de familia”: los cien años de nuestra editorial, la Librería Editora Vaticana. Era, de hecho, 1926 cuando se hizo autónoma de la más antigua Tipografía Vaticana, nacida en el lejano 1587. En estos cien años de vida la Librería Editora Vaticana ha servido a nueve pontífices, propagando su Magisterio como contribución a la difusión del Evangelio en el mundo.
Quisiera compartir con ustedes tres breves reflexiones en esta ocasión, que sé que también celebrarán en algunos eventos internacionales dedicados a los libros.
El libro es una ocasión para pensar. En la época de lo digital, la materialidad del libro nos remite al papel del pensamiento, de la reflexión y del estudio. Leer es nutrir la mente; ayuda a alimentar un sentido crítico consciente y formado, a protegerse de fundamentalismos y atajos ideológicos. Por eso exhorto a todos a leer libros, como antídoto a la cerrazón mental, que se refleja en actitudes rígidas y en visiones reductivas de la realidad.
El libro, además, es una ocasión para encontrar. Cuando tenemos un libro en las manos, idealmente nos encontramos con su autor. Pero al mismo tiempo nos encontramos con quienes lo han leído antes que nosotros, o quienes lo están leyendo o lo leerán. Y cada vez más ocurren ocasiones en que escritores y lectores se reúnen, para hablar y escucharse. El Papa Francisco nos enseñó a practicar la cultura del encuentro: el libro es un puente hacia los demás, es un motivo de intercambio que nos enriquece, un estímulo para ampliar nuestro punto de vista.
Finalmente, para nosotros los cristianos el libro es una ocasión para anunciar a Cristo. Sabemos bien cómo la lectura de la biografía de un santo o de una reflexión espiritual bien propuesta puede tocar el corazón. A la Virgen María se la representa a menudo, en la Anunciación, concentrada en leer las Sagradas Escrituras. San Antonio de Padua sostiene el Libro de los Evangelios, abierto, sobre el cual se encuentra de pie el Niño Jesús. A San Agustín lo vemos a menudo sentado ante un escritorio frente a un gran libro y, a veces, sostiene un corazón en la mano: verdad y caridad. En la escuela de María y de los santos, alimentémonos de la Palabra de Dios, para que ella moldee nuestra mentalidad y nuestro actuar.
Muy queridos amigos, hago mías las palabras que San Pablo VI dirigió a sus colegas de entonces cuando, en 1976, se reunió con ellos con ocasión del 50º. aniversario de la Librería Editora Vaticana: los exhortó a «mirar hacia adelante, para definir ideas y programas para el futuro» (Discurso en el 50º. aniversario de la L.E.V., 10 de julio 1976). Les agradezco por su trabajo, que les deseo que realicen con dedicación y pasión. Y de corazón bendigo a cada uno de ustedes y a sus seres queridos. Gracias.

Comentarios