PODEMOS DAR VIDA A UN NUEVO MUNDO DE PAZ: VIDEO MENSAJE DE LEÓN XIV AL MOVIMIENTO ECUMÉNICO “THY KINGDOM COME” (14/05/2026)
Queridos hermanos y hermanos:
Me alegra saludar a todos ustedes que participan en el evento ecuménico de oración de este año “Thy Kingdom Come”, y asegurarles mi cercanía espiritual.
Cada año, durante el tiempo de Adviento, los cristianos se dirigen a Dios con las palabras, “Ven, Emmanuel”. Con gran urgencia suplicamos por el cumplimiento de la profecía de Isaías: el nacimiento de Emmanuel, cuyo nombre significa Dios con nosotros. A través de este tiempo, en nuestros cantos y villancicos, repetimos esta llamada con cada vez más urgencia, “Ven, Dios-con-nosotros”, mientras añoramos su presencia. Esperamos que él cure lo que está roto en nosotros y lo que está roto en nuestro mundo. Aunque sabemos que Dios es todopoderoso y trascendente, tenemos luz suficiente de atrevimiento de pedirle que realmente esté con nosotros – no lejano, sino cerca. Tenemos el suficiente atrevimiento para suplicar con el profeta, “Ojalá que rasgaras los cielos y descendieras” (Is 64, 1).
Mientras que es verdad que a veces tropezamos y nos olvidamos de Dios y de nuestra necesidad de Él, en el centro de nuestro ser sabemos que sólo Él puede satisfacer nuestras más profundas necesidades y nuestra inquietud interna. Quizás la más hermosa expresión de esto puede encontrarse en los escritos de San Agustín: “nos has hecho para ti, oh Señor, en nuestros corazones están inquietos hasta que descansan en ti” (Confesiones, I, i, 1). En Jesús, dios realmente se ha hecho cercano. Se reveló a sí mismo en la carne a nosotros, y a través de su Espíritu Santo está con nosotros ahora.
Ahora, en estas semanas de la Pascua, “Aleluya” es nuestro canto de una forma particular, mientras que alabamos y damos gracias por la resurrección del Señor de entre los muertos. El sigue siendo Dios-con-nosotros. Al mismo tiempo, escuchamos de los Evangelios que aún los más cercanos a Jesús no siempre lo reconocieron en los días posteriores a su resurrección. Incluso María Magdalena al principio pensó que el Señor resucitado era un jardinero. Sin embargo, a pesar de que no fue inmediatamente reconocido, Él estaba realmente presente. Y Jesús sigue estando presente, porque cuando regresó a la diestra del Padre, no nos dejó huérfanos (cf. Jn 14, 18). Él sigue con nosotros a través del don del Espíritu Santo, y lo encontramos de diversas formas, porque él está realmente presente siempre en la Iglesia.
Queridos amigos, Cristo es todo para nosotros. En Él, encontramos la plenitud de la vida y su significado. Esto no es algo sobre lo que podemos quedarnos callados. Es algo para proclamar con fuerza (cf. Mt 10, 27), porque realmente es una Buena Noticia y necesita ser compartida. Dios está con nosotros, y nosotros que lo hemos encontrado estamos llamados a hablarle a los demás de Él. Estos días de la novena “Thy Kingdom Come” son un tiempo especialmente adecuado para hacerlo y para orar para que otros también lleguen a encontrar el amor salvador y liberador de Dios revelado en Jesús.
Queridos hermanos y hermanas, Quisiera concluir compartiendo con ustedes algunas palabras de mi homilía en la Basílica de San Pedro la noche de Pascua: «el encuentro del que queremos dar testimonio – a través de las palabras de la fe y las obras de caridad – lo hacemos “cantando” con nuestras vidas el “Aleluya” que proclamamos con nuestros labios (cf. San Agustín, Sermón 256, 1). Precisamente como las mujeres corrieron a decirle a los discípulos, también nosotros deberíamos desear salir… para llevar a todos la buena noticia de qué Jesús ha resucitado y que, habiendo resucitado con él, a través de su poder, también nosotros podemos dar vida a un nuevo mundo de paz y Unidad como una “multitud de pueblos y sin embargo […] una sola persona, porque aunque hay muchos cristianos, Cristo es uno» (San Agustín, Comentarios a los Salmos, 127, 3).
Con estos pensamientos, con gusto invoco sobre todos ustedes las abundantes bendiciones de Dios. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

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