NO SE DESANIMEN EN EL CUIDADO A LOS POBRES: PALABRAS DE LEÓN XIV A “CATHOLIC CHARITIES USA” (04/05/2026)

El Papa León XIV recibió este 4 de mayo en la Sala del Consistorio a los responsables de las agencias de “Catholic Charities” en los Estados Unidos de América y les expresó su gratitud por la “disponibilidad para continuar el ministerio de compasión hacia los más pequeños”. Recordó que en este frente existen “dificultades a nivel personal e institucional” y los animó a “aliviar los sufrimientos de los individuos y familias, y a aligerar la carga de quienes son oprimidos por dificultades y conflictos”. Compartimos a continuación el texto de su discurso, traducido del inglés:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con ustedes.

Queridos amigos:

Me da gusto recibirlos a ustedes, miembros del Consejo directivo de Catholic Charities USA, durante su visita a Roma y al Vaticano. Pido para que su tiempo aquí, en el corazón de la Iglesia universal, no sólo fortalezca sus lazos con el Sucesor de Pedro, sino también los ayude a acercarse al corazón de Cristo, en cuyo amor todos estamos invitados a compartir.

Durante este tiempo de Pascua, leemos los relatos bíblicos de la Resurrección y las apariciones subsiguientes del Señor a sus Apóstoles. Mientras que ellos y sus compañeros discípulos comienzan la tarea de la evangelización, Jesús los ayuda (cf. Mc 16, 20) mientras que les asegura: “Recuerden, yo estoy con ustedes, hasta el fin de los tiempos” (Mt 28, 20).

Como ocurrió con los Apóstoles y con la Iglesia primitive, la proclamación del Evangelio al cuidar a los pobres y a los más necesitados siempre presentará ciertas dificultades tanto a nivel personal como institucional (cf. Hch 6, 1-7). Éstas incluyen el encontrar recursos suficientes, demostrando a los demás que este tipo de servicio es una parte integral de la auténtica vida cristiana, y no rendirse al desánimo, particularmente cuando nos encontramos con aquellos a quienes no podemos ayudar de la manera en que quisiéramos. Sé muy bien que las agencias de Catholic Charities en los Estados Unidos de América de ninguna manera son inmunes a estos retos que siguen manifestándose en nuestros días. Sin embargo, precisamente cuando nos enfrentamos con dichos obstáculos que debemos aprender a escuchar la voz de Jesús que nos dice una vez más, “¡Yo estoy con ustedes siempre!”. Aún hoy, Cristo se acerca para acompañar a sus discípulos, especialmente en momentos de frustración y duda, como hizo con Santo Tomás el Apóstol, con los discípulos en el camino a Emaús (cf. Jn 20, 24-29; Lc 24, 13-35).

Es por eso que los animo, y animo sus valiosos esfuerzos y expreso mi gratitud por su disposición a continuar el ministerio de compasión de nuestro señor, especialmente a los más pequeños entre nosotros. Al hacerlo, buscan encontrar soluciones para situaciones inhumanas, para aliviar el sufrimiento de individuos y familias, y para aligerar la carga de los que son oprimidos por dificultades y conflictos. En todos estas circunstancias, debe ser la caridad de Cristo la que los impulse en su trabajo diario (cf. 2 Cor 5, 14). Es decir, el deseo de llevar a los demás ayuda material con el amor del corazón de Jesús, porque es en ese amor que encontrarán un genuino descanso y su dignidad será respetada.

En este sentido, es verdad que el “amor a nuestro prójimo es prueba tangible de la autenticidad de nuestro amor a Dios” (Exhort. ap. Dilexi te, 26). Sin embargo, también es el caso de que amando auténticamente de nuestro prójimo implica ofrecerles la posibilidad de un verdadero encuentro con Dios. Su trabajo con lo menos afortunados sigue ofreciendo una oportunidad privilegiada para compartir la alegría de la Resurrección y les agradezco por este sincero testimonio de fe. La asistencia práctica que ustedes y sus agencias asociadas ofrecen a los desfavorecidos les permite experimentar el amor de Dios a través de ustedes y abre un camino para que ellos entren en una relación duradera con Él. Al mismo tiempo, les permite a ustedes entrar en contacto con la carne de Cristo buscando mirarlo y servirlo en nuestros hermanos y hermanas (cf. Mt 25, 31-46). De esta forma, sus obras de caridad se convierten en un encuentro mutuo con el Señor que está presente entre nosotros.

Una vez más, el Señor nos prometió: “Yo estoy con ustedes siempre” (Mt 28, 20). El Señor Resucitado viene a infundir paz en nuestros corazones y a abrir caminos de esperanza y nueva vida, asegurándonos que él realmente está “haciendo nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5). Dejemos, entonces, que la esperanza de la Pascua irrumpa en nuestras vidas y guíe nuestro servicio, motivados por su promesa.

Con estos sentimientos, les ofrezco mis buenos deseos por su noble misión y les aseguro a ustedes y a todos sus colegas el recuerdo en mis oraciones. Los encomiendo a todos ustedes a la amorosa intercesión de María Inmaculada, patrona de los Estados Unidos, y con gusto les comparto mi bendición apostólica, que extiendo a todas las agencias asociadas con Catholic Charities USA, como signo de paz y alegría en el Señor resucitado. Gracias.

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