MIRAR A LAS FAMILIAS CON REALISMO Y COMPASIÓN: VIDEO MENSAJE DE LEÓN XIV AL SIMPOSIO NACIONAL DE LAS FAMILIAS EN BRASIL (30/05/2026)

El XVI Simposio Nacional de las Familias, celebrado este fin de semana en el Santuario de Aparecida, contó con una reflexión del Papa León XIV. En un mensaje en video, dado a conocer este 30 de mayo, dirigido a los 3 mil participantes, el Santo Padre señaló el camino que debe seguir la Iglesia: mirar a las familias con realismo y compasión, conscientes de las innumerables dificultades que las afligen, y que la Iglesia y de los agentes pastorales tengan al respecto un enfoque misericordioso y un discernimiento prudente. Reproducimos a continuación el texto del video mensaje, traducido del portugués:

Con alegría dirijo este mensaje a todos los participantes en este Simposio Nacional, organizado por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil en la Casa de la Madre Aparecida, lugar especial para todos los brasileños y también para los católicos de todo el mundo. Me siento en profunda sintonía con ustedes y con los trabajos que están desarrollando, con la oración y la reflexión de cada uno, sobre un tema de tan gran relevancia: la familia.

La Iglesia enseña que la familia es la «primera y esencial célula de la sociedad» (Pío XII, Summi pontificatus, n. 47), y, por ello, debe ser protegida y promovida. Llamada a anunciar el amor de Dios en el mundo de hoy, la singular comunidad de personas formada por un hombre y una mujer – tan unidos en el amor que se convierten en “una sola carne” (Gan 2, 24) –comprende plenamente su identidad sólo cuando mira al Señor Jesús y el sacrificio que Él hizo de sí mismo en la cruz por su Esposa, la Iglesia (cf. Ef 5, 21-33; San Juan Pablo II, Familiaris consortio, n. 13). Es en Cristo que aprendemos a ver en el otro la imagen de Dios, amando al prójimo como Él nos ha amado (cf. Jn 13, 34).

Sin embargo, es necesario mirar a la familia con realismo y compasión, sabiendo las innumerables dificultades que le afectan, es decir, sus fragilidades, crisis, angustias y tantas otras situaciones de sufrimiento. Todo ello exige de la iglesia y de los agentes de pastoral un enfoque misericordioso y un discernimiento prudente y maduro (cf. Francesco, Amoris laetitia, cap. VIII).

Por tanto, pongamos atención en el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret. Las pequeñas y fundamentales virtudes del hogar en el cual Jesús nació y creció, aprendiendo de San José y de la Virgen María, deben servir como inspiración y modelo para todas nuestras familias y ser fuente en donde se encuentra la verdadera paz. De hecho, como señaló Benedicto XVI, la familia desarrolla una misión primordial e insustituible como «educadora para la paz» (Mensaje para la XLI Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero 2008, n. 3).

En vista de ello, muy queridos hermanos y hermanas, como prenda de los más abundantes dones celestiales y por intercesión de Nuestra Señora Aparecida, Reina y Patrona de Brasil, envío mi bendición a los Obispos, a los participantes en este Simposio y a todas las familias.

Que Dios los bendiga.

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