MANTENGAN SU AYUDA A LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS: PALABRAS DE LEÓN XIV A LA OFICINA PARA LA IGLESIA UNIVERSAL Y EL DIÁLOGO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE COLONIA (30/04/2026)

El Papa León XIV recibió este 30 de abril por la mañana, en la Sala del Consistorio, a los miembros de la Oficina para la Iglesia universal y el diálogo de la Arquidiócesis de Colonia, una institución que desde hace décadas sostiene proyectos de ayuda a comunidades cristianas en distintos países, especialmente en regiones afectadas por violencia, conflictos y pobreza. En su discurso, el Santo Padre valoró la importancia de este compromiso sostenido en el tiempo, subrayando que muchas de las personas beneficiarias de estas iniciativas dependen directamente de esta institución para su propia supervivencia. Compartimos a continuación el texto de su intervención, traducido del inglés:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con ustedes.

Buenos días y bienvenidos.

Los saludo cordialmente en ocasión del 50º aniversario de la fundación de Weltkirche & Dialog, conocida hoy como la Oficina Diocesana para la Iglesia universal y el diálogo. Su visita se realiza durante el tiempo de Pascua, cuando toda la Iglesia se alegra por la resurrección del Señor y renueva su esperanza en la nueva vida que fluye del Misterio Pascual.

Esta es una ocasión oportuna para reflexionar acerca de la universalidad de la Iglesia y la importancia del diálogo. A la luz de la resurrección de Cristo, la iglesia se reconoce como enviada a todos los pueblos – no para imponerse, sino para dar testimonio de la verdad en la caridad. El diálogo, a su vez, fortalece la comunión, abre caminos de entendimiento y sirve a la causa de la paz. De esta manera, Cristo atrae todas las cosas hacia Él y hace de la Iglesia un signo de unidad y esperanza para el mundo.

Estos mismos elementos están profundamente arraigados en la historia de su Arquidiócesis, que ha mostrado una apertura profética a la dimensión universal de la Iglesia, expresada en una disposición al encuentro, el intercambio mutuo y el diálogo entre los pueblos y las culturas. Bajo la guía de Su Eminencia el Card. Josef Frings y el Vicario General, el Rvdo. Josef Teusch, en 1954, la Arquidiócesis de Colonia estableció una alianza con la Arquidiócesis de Tokio – la primera de su tipo en Alemania. También fueron pioneros de iniciativas fundacionales de ayuda, como Misereor y Adveniat, sentando así las bases para el establecimiento de Weltkirche–Weltmission en 1976. La visión de la Iglesia como verdaderamente universal – llamada a la solidaridad más allá de las fronteras de Europa, y apoyada a través de la cultura del diálogo – sigue estando en el corazón de la identidad de su organización.

Movida por este mismo espíritu, la Arquidiócesis de Colonia se convirtió en miembro fundador del Encuentro de Agencias de Ayuda para las Iglesias Orientales (ROACO) y durante muchos años, ha provisto apoyo a regiones afectadas por el hambre, inundaciones, la guerra y otras crisis. Más aún, la Arquidiócesis mantiene relaciones de apoyo con Iglesias en más de cien países, con particular atención a Medio Oriente y las Iglesias Orientales, además de proporcionar becas para la formación sacerdotal y la asistencia a sacerdotes ancianos. Quisiera agregar aquí que cuando fui Obispo en Perú, en Chiclayo, la Arquidiócesis de Colonia fue de mucho apoyo para un número de distintas iniciativas, incluyendo la ayuda para comprar máquinas productores de oxígeno que salvaron la vida de muchas personas. Y la gente hoy sigue estando agradecida por ese apoyo.

En vista de este rico legado, expreso mi sincera gratitud por las muchas iniciativas en las que siguen estando comprometidos. A través de su generoso servicio, la dimensión universal de la Iglesia se hace visible y concreta, fomentando la solidaridad, fortaleciendo lazos de unidad y dando testimonio del Evangelio de la paz en un mundo a menudo marcado por divisiones y tensiones. Tal testimonio es aún más necesario actualmente. Muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos han sido forzados a dejar su patria debido a la guerra, la violencia y la pobreza, y muchos dependen directamente de su compromiso y bondad para su supervivencia. Por tanto los animo a perseverar en esta misión de caridad, para que puedan seguir experimentando la cercanía de la Iglesia universal. De manera particular, les pido que sigan apoyando la presencia de los cristianos en Medio Oriente, para asegurar que estas venerables tradiciones de las Iglesias Orientales sean preservadas, salvaguardadas y más ampliamente conocidas.

Con estos sentimientos, pido para que estos días de retiro, reflexión y renovación en Roma los fortalezcan y los animen. Los encomiendo a ustedes y a sus seres queridos a la maternal protección de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Como prenda de mi cercanía, con gusto les imparto mi Bendición Apostólica. Gracias.

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