LEÓN XIV CONCEDE LA COMUNIÓN ECLESIÁSTICA AL PATRIARCA DE BAGHDAD DE LOS CALDEOS (28/04/2026)
«Con ánimo lleno de alegría le concedo la Comunión Eclesiástica», escribe el Papa León XIV en una carta de respuesta dada a conocer este 28 de abril por la Sala de Prensa de la Santa Sede, dirigida al Patriarca de Baghdad de los Caldeos, Polis III Nona, elegido canónicamente el 12 de abril pasado, en Roma, por el Sínodo de Obispos de su Iglesia sui iuris. Su Beatitud había escrito previamente para solicitar, de conformidad con el Canon 76 § 2 del Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, la concesión de la Comunión Eclesiástica, que – escribe el Santo Padre – es «expresión y vínculo de la plena comunión con la Sede Apostólica, en el servicio común a la unidad en la Iglesia y a la edificación del Cuerpo de Cristo». Transcribimos a continuación el texto de la Carta, traducido del italiano:
A Su Beatitud Polis III Nona
Patriarca de Baghdad de los Caldeos
He recibido la apreciada carta en la que Su Beatitud, canónicamente elegido Patriarca de Baghdad de los Caldeos el 12 de abril de 2026 por el Sínodo de Obispos de dicha Iglesia, celebrado en Roma, me ha solicitado, de conformidad con el canon 76 § 2 del Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, la concesión de la Comunión Eclesiástica.
Al respecto, es con ánimo lleno de alegría que le concedo la Ecclesiastica Communio, como expresión y vínculo de la plena comunión con la Sede Apostólica, en el servicio común a la unidad en la Iglesia y a la edificación del Cuerpo de Cristo.
Me complace elevar fervientes oraciones para que Su Beatitud, como Padre y Cabeza de esta amada Iglesia sui iuris, ejerza con solicitud pastoral el ministerio que se le ha confiado, guiando al Pueblo de Dios según el Corazón de Cristo y confirmándolo en la fe, en la esperanza y en la caridad.
Que el Espíritu Santo le sostenga en el cumplimiento de la misión recibida, para que la Iglesia Caldea, rica en su antiquísima tradición apostólica y marcada por el testimonio luminoso de numerosos mártires y confesores, continúe haciendo fecundo el anuncio del Evangelio, como lo hizo con admirable espíritu misionero, fortaleciendo la comunión eclesial en su propio territorio y en los de la cada vez más extensa diáspora.
Al dirigir mi paternal saludo a los Obispos miembros del Sínodo, al clero, a los religiosos y religiosas, a los seminaristas, a los candidatos a la vida consagrada y a todos los fieles laicos, encomiendo a Su Beatitud a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, y a la protección de los santos Addai y Mari.
La elección de Su Beatitud tuvo lugar el día en que la liturgia caldea hace memoria del encuentro del Resucitado con Santo Tomás, de quien tiene su origen la viva tradición de esta Iglesia; que el Apóstol que reconoció en las llagas luminosas de Jesús la manifestación misericordiosa de su Señor y Dios acompañe su ministerio patriarcal en el signo de la fe, que tanto valor y perseverancia exige a muchos fieles de las comunidades caldeas que enfrentan, como verdaderos creyentes, orgullo de la Iglesia, pruebas a menudo bastante difíciles.
A Su Beatitud le imparto de corazón la Bendición Apostólica, prenda de consuelo en el Señor.
Desde el Vaticano, 24 de abril 2026
LEÓN PP. XIV

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