LA FRAGILIDAD SE CONVIERTE EN ESPERANZA: PALABRAS DE LEÓN XIV EN LA RESIDENCIA PARA ANCIANOS “MA MAISON” (14/04/2026)

Este 14 de abril por la mañana, el Papa León XIV visitó la Residencia para Ancianos “Ma Maison” atendida por las Pequeñas Hermanas de los Pobres, en Annaba. El Santo Padre subrayó el sentido profundo de ese lugar. “Dios habita aquí”, afirmó desde el inicio, trazando una línea clara de lectura: no es el lugar el que dignifica la presencia de Dios, sino el amor concreto que lo sostiene. En un contexto internacional marcado por conflictos abiertos y tensiones persistentes, el Papa introdujo una contraposición nítida: frente a la lógica de los “prepotentes y soberbios”, el corazón de Dios se inclina hacia los humildes. Publicamos a continuación el texto de su mensaje, traducido del inglés:

Sus Excelencias, queridas hermanas en la vida consagrada, queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! As-salamu alaykum!

Gracias por darme la bienvenida en esta casa. Estoy muy contento de realizar esta visita porque Dios habita aquí. De hecho, donde quiera que hay amor y servicio, Dios está allí.

Agradezco a las Pequeñas Hermanas de los Pobres así como al equipo de esta casa. Gracias, Madre Filomena, por su bienvenida.

Gracias, Mons. Desfarges, por sus palabras, sus conmovedoras palabras. Al escucharlo y viendo su presencia aquí entre nuestros hermanos y hermanas mayores, es natural alabar a Dios y darle gracias. De igual forma que Jesús se alegró en el Espíritu Santo y dijo: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por qué ha ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se las has revelado a los pequeños; sí, Padre, esa fue tu voluntad” (Lc 10, 21).

Agradezco al señor Salah Bouchemel por su testimonio, que fue muy hermoso y consolador. Creo que el Señor, mirando desde el cielo sobre una casa como esta, donde la gente se esfuerza por vivir juntos en fraternidad, diría, “¡hay esperanza!”. Sí, porque el corazón de Dios está roto por las guerras, la violencia, la injusticia y las mentiras. Pero el corazón de nuestro padre no está con los malvados, los arrogantes o los orgullosos. El corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes, y con ellos construye su Reino de amor y paz día tras día, de la misma manera que ustedes se esfuerzan por hacer aquí su servicio diario, en su amistad y vida juntos.

Gracias, queridos hermanos y hermanas, por esta reunión. Los mantendré en mis oraciones y con gusto les imparto mi bendición.

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