LOS PROCESOS DEL SABER NO PUEDEN REDUCIRSE A LA PRODUCCIÓN DE ALGORITMOS: MENSAJE DE LEÓN XIV POR LA 102ª JORNADA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL SAGRADO CORAZÓN (19/04/2026)
Sin la caridad es inútil el conocimiento: esta es la perspectiva sugerida por el Mensaje del Papa León XIV para la 102ª Jornada de la Universidad Católica del Sagrado Corazón que se celebra este 19 de abril, firmado por el Card. Secretario de Estado Pietro Parolin el 12 de abril, antes de emprender el Viaje Apostólico a África. El Mensaje está dirigido a Mons. Mario Delpini, Arzobispo de Milán y Presidente del Instituto “Giuseppe Toniolo” de Estudios Superiores, y profundiza en tres aspectos: la relación entre conocimiento y amor por el saber, el diálogo como criterio de un adecuado desarrollo del saber, y la Inteligencia Artificial aplicada con responsabilidad. Reproducimos a continuación el texto del Mensaje, traducido del italiano:
A S.E.R. Mons. Mario Delpini
Arzobispo de Milán
Presidente del Instituto “Giuseppe Toniolo” de Estudios Superiores
Desde el Vaticano, 12 de abril 2026
Excelencia Reverendísima:
El Santo Padre León XIV, que se prepara para emprender un viaje apostólico a cuatro países africanos, me encarga enviarle el mensaje en ocasión de la jornada de la Universidad Católica del Sagrado Corazón.
El tema elegido para este 102º aniversario invita a reflexionar acerca de “La experiencia de saber”. Con dicho objetivo puede ser provechoso empezar por la célebre expresión de San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios: «Si conocieras todos los misterios y tuvieras todo el conocimiento, si tuvieras tanto fe como para transportar las montañas, pero no tuvieras la caridad, no serías nada» (1 Cor 13, 2). ¿Qué significa que sin la caridad es inútil poseer todo el conocimiento? No se trata sólo de un lenguaje pedagógico para poner en evidencia el valor y la importancia de la caridad. Se indica más bien una perspectiva que puede ayudarnos también hoy a comprender qué es realmente la experiencia del saber. El testimonio de apóstol nos impulsa para profundizar al menos tres aspectos.
En primer lugar, se nos recuerda que el conocimiento nace del amor por el saber, porque el acto de conocer es fruto de un deseo y de un movimiento muy preciso en el alma humana incluso antes que una aplicación de la inteligencia. Recordar este principio es fundamental, tanto para promover una formación que no genere cortocircuitos o utilice instrumentalizaciones e ideologizaciones del conocimiento, como para garantizar un saber que, reconociendo lo verdadero y lo bueno presente en la realidad de las cosas, sepa traducirse también en una sabiduría de vida.
En segundo lugar, es útil tener presente que dicho conocimiento, moviéndose desde el amor por lo que se estudia y con lo que nos relaciona, favorezca un pleno desarrollo de las capacidades de aprendizaje en un contexto cada vez más complejo y necesitado de continuas interacciones entre los distintos ámbitos del saber. Pensando en el papel de los lugares de formación, el Papa Francisco ofrecía algunos criterios inspiradores para dar desarrollo a un enfoque adecuado: «la experiencia del kerygma, el diálogo a todos los niveles, el carácter interdisciplinario y transdisciplinario, la promoción de la cultura del encuentro, la urgente necesidad de “hacer redes” y la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y echa fuera. Y también la capacidad de integrar los saberes de la cabeza, del corazón y de las manos» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 222). Son todos elementos que ponen en evidencia la necesidad de ampliar los horizontes del conocimiento para realizar, siempre en la lógica del amor, una experiencia del saber fascinante y calificada. Sólo un saber abierto, desarrollado con este dinamismo, puede contribuir al bien común y a superar las muchas distorsiones causadas por una investigación cuyo fin es sólo la ganancia económica y los objetivos de predominio. El saber no orientado hacia el encuentro y la justicia está en la base de muchos males, como atestigua la historia atribulada en la que estamos inmersos.
Finalmente, pensando en nuestro tiempo y en el surgimiento de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), que tiene un impacto generalizado incluso en las formas del conocimiento, parece evidente que los procesos del saber no pueden ser reducidos a la producción de algoritmos cada vez más poderosos, sino, al contrario, requieren un adecuado nivel de responsabilidad humana y valoración ética. El Papa León XIV nos recuerda que «como católicos podemos y debemos aportar nuestra contribución, para que las personas – sobre todos los jóvenes – adquieren la capacidad de pensamiento crítico y crezcan en la libertad del espíritu». De hecho, «así como la revolución industrial requería la alfabetización básica para permitir a las personas reaccionar a las novedades, así también la revolución digital requiere una alfabetización digital (junto con una formación humanista y cultural)» (Mensaje para la LX Jornada de las Comunicaciones Sociales) para comprender y gobernar el funcionamiento de la IA.
La Universidad Católica del Sagrado Corazón es capaz de proponer una calificada y significativa “experiencia del saber”, desarrollando con fidelidad y creatividad la inspiración del P. Agostino Gemelli y de la Beata Armida Barelli: reconocer que «en Cristo-Sabiduría se encuentra, al mismo tiempo, lo que es más propio de nuestra fe y lo que es más universal de la inteligencia humana y, precisamente por ello, la sabiduría, así entendida, es el lugar natural de encuentro y diálogo con todas las culturas y formas de pensamiento» (Mensaje a la 28ª Asamblea General de la FIUC, 21 julio 2025). El inicio del nuevo plan estratégico, el desarrollo del Plan África, las numerosas iniciativas para difundir y promover la cultura de la solidaridad a nivel nacional e internacional, así como el compromiso por profundizar en la visión de la Doctrina Social de la Iglesia en los distintos ámbitos del saber, favoreciendo su desarrollo ante desafíos inéditos, son características de un Ateneo llamado a hacerse intérprete del Evangelio en el campo educativo y cultural, en constante diálogo con el Magisterio de la Iglesia.
Confirmando la mirada afectuosa y confiada de su venerado predecesor Pío XI y apreciando el compromiso del Ateneo de los católicos italianos, el Santo Padre ha decidido destinar una contribución a este benemérito Instituto de Estudios Superiores, pensando en particular en los estudiantes que lo merezcan, pero con menores posibilidades. Al renovar su cercanía y su paternal acompañamiento, el Papa León XIV agradece por las oraciones elevadas por su ministerio e imparte de corazón a Su Excelencia, al Rector Magnífico, al Asistente Eclesiástico General, a los miembros del Instituto Toniolo, a los ilustres profesores, al personal técnico-administrativo y a todos los estudiantes, la Bendición Apostólica.
Aprovecho la ocasión para confirmarme con sentimientos de distinguido aprecio
de S.E.R., devoto en el Señor
Pietro Card. Parolin
Secretario de Estado

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