SIGAMOS DIALOGANDO EN LA VERDAD: MENSAJE DE LEÓN XIV A LA NUEVA ARZOBISPO DE CANTERBURY (26/03/2026)
A la Reverendísima y Muy Honorable
Sra. Sarah Mullally
Arzobispo de Canterbury
«Que la gracia, la misericordia y la paz estén con nosotros, por parte de Dios Padre y por parte de Jesucristo, Hijo del Padre, en la verdad y en el amor» (2 Jn 1, 3).
Con esta certeza de la presencia constante de Dios, envío a Su Gracia saludos en la oración con motivo de su toma de posesión como Arzobispo de Canterbury.
Sé que el oficio para el que ha sido elegida es pesado, con responsabilidades no sólo en la Diócesis de Canterbury, sino también en toda la Iglesia de Inglaterra, así como en la Comunión Anglicana en su conjunto. Más aún, está iniciando estas funciones en un momento exigente en la historia de la familia Anglicana. Al pedir al Señor que la fortalezca con el don de la sabiduría, pido para que sea guiada por el Espíritu Santo al servir a sus comunidades y se inspire en el ejemplo de María, la Madre de Dios.
Hace sesenta años, durante su histórico encuentro en Roma, nuestros predecesores de feliz memoria, San Pablo VI y el Arzobispo Michael Ramsey, comprometieron a Católicos y Anglicanos en «una nueva etapa en el desarrollo de relaciones fraternas, basadas en la caridad cristiana» (Declaración conjunta, 24 de marzo 1966). Ese nuevo capítulo de apertura respetuosa ha dado muchos frutos en las últimas seis décadas y continúa hasta hoy en día.
En esa misma ocasión, el Papa Pablo VI y el Arzobispo Ramsey también acordaron iniciar un diálogo teológico. De hecho, la Comisión Internacional Anglicano-Católica (ARCIC), ha contribuido enormemente a un crecimiento en el entendimiento mutuo desde su creación. Las recompensas de este valioso trabajo nos han permitido dar testimonio juntos de manera más eficaz (cf. Comisión Internacional Anglicano-Católica para la Unidad y la Misión, Creciendo juntos en Unidad y Misión, n. 93). Esto es especialmente vital dados los múltiples desafíos a los que se enfrenta nuestra familia humana hoy. Estoy agradecido,, por tanto, de que este importante diálogo continúe.
Al mismo tiempo, también sabemos que el camino ecuménico no siempre ha estado libre de obstáculos. A pesar de los muchos avances, nuestros predecesores inmediatos, el Papa Francisco y el Arzobispo Justin Welby, reconocieron con franqueza que «nuevas circunstancias han traído nuevos desacuerdos entre nosotros». A pesar de ello, hemos seguido caminando juntos, porque las diferencias «no pueden impedirnos que nos reconozcamos unos a otros como hermanos y hermanas en Cristo debido a nuestro bautismo común» (Declaración conjunta, 5 de octubre 2016). Por mi parte, creo firmemente que necesitamos seguir dialogando en verdad y amor, porque es sólo en la verdad y en el amor que llegamos a conocer juntos la gracia, la misericordia y la paz de Dios (cf. 2 Jn 1, 3) y, así, a poder ofrecer estos preciosos dones al mundo.
Más aún, la unidad que buscan los cristianos nunca es un fin en sí misma, sino que está dirigida a la proclamación de Cristo, para que, como el Señor Jesús mismo pidió, «el mundo crea» (Jn 17, 21). Dirigiéndose a los Primados de la Comunión Anglicana, en 2024, el Papa Francisco declaró que «sería un escándalo si, a causa de las divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo» (Discurso a los Primados de la Comunión Anglicana, 2 de mayo 2024). Querida hermana, con gusto hago mías estas palabras, pues es sólo a través del testimonio de una comunidad cristiana reconciliada, fraterna y unida que la proclamación del Evangelio resonará con mayor claridad (cf. Mensaje para Jornada Mundial de las Misiones 2026, n. 2).
Con estos sentimientos fraternos, invoco sobre usted las bendiciones de Dios Todopoderoso al asumir sus altas responsabilidades. Que el Espíritu Santo descienda sobre usted y la haga fecunda en el servicio al Señor.
Desde el Vaticano, 20 de marzo 2026
Memoria de San Cutberto, Obispo
LEÓN PP. XIV

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