QUE ESTA PARROQUIA SEA TESTIMONIO DE QUE ES IMPORTANTE VIVIR LA FE: PALABRAS DE LEÓN XIV EN EL ENCUENTRO CON LOS GRUPOS DE LA PARROQUIA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (01/03/2026)
Palabras del Santo Padre León XIV durante el encuentro con los niños en el campo deportivo
Ante todo, buenas tardes a todos y nuevamente bienvenidos. ¡Gracias por este recibimiento! ¡Gracias, de verdad! Antes de responder a sus preguntas que me dieron, quiero decir que sinceramente, estoy muy contento de encontrarme con ustedes esta tarde. Gracias por estar aquí, gracias por haber hecho posible este encuentro. A su párroco, a los padres dehonianos, a todos los que colaboran en la parroquia les dirijo un saludo muy grande, muy sincero y fraterno. El nombre de su Parroquia, “Ascensión”, dice mucho porque es cuando Jesús asciende al cielo. La mejor parte de nuestra humanidad, Jesús la lleva a Dios padre, al cielo.
En cierto sentido, es la misión de esta parroquia y responde a una de las preguntas: ¿por qué existe el mal? En el mundo, sabemos que existe el mal, pero más importante es que existe el bien, existe el amor y esta parroquia es la luz del amor aquí, en este barrio. ¡Son ustedes!
Y entonces, esta visita de esta tarde representa al menos un momento, de muchos momentos que ustedes viven, para experimentar qué hermosa es la fraternidad, el amor, la caridad, cuando todos hacemos no el mal, sino el bien unos por otros. Entonces, esto realmente es causa de una hermosísima celebración, hay que festejarlo.
¿Por qué existe el mal, desgraciadamente? El hombre que es libre puede elegir, como dice la Escritura: la Biblia dice que puede elegir la vida o la muerte, el bien o el mal. Tenemos esta libertad, que es un don muy grande. Estamos aquí para dar el ejemplo y comenzando con ustedes, los niños. Deben elegir siempre el bien y nunca el mal, porque así podemos poco a poco transformar nuestro mundo, podemos hacer una diferencia.
Después como los jóvenes, estoy realmente contento de ver a muchos jóvenes en el movimiento Magis: un aplauso también para ustedes, porque los necesitamos, la Parroquia, la Diócesis, Italia, el mundo necesita estos testimonios porque es así como podemos realmente cambiar el mundo. Les digo, desde este momento que estoy muy preocupado por lo que sucede en el mundo: especialmente ayer, hoy y no sabemos por cuántos días, en Medio Oriente. ¡La guerra, de nuevo! También nosotros debemos ser anunciantes del mensaje de paz, la paz de Jesús, la paz que Dios quiere para todos. Entonces hay que orar mucho por la paz y buscar cómo vivir la unidad y cómo rechazar siempre esa tentación de hacer el mal al otro. La violencia nunca es la elección correcta. Y debemos elegir siempre el bien.
Y entonces también desde ustedes, los niños, con las palabras, con la obediencia a mamá y papá en casa, con el gesto de hacer algo bueno… todas las cosas que hacen ustedes y que hacemos nosotros los grandes deben ser siempre una elección por el bien, por la paz, por la reconciliación, por la comunión, por la amistad y buscar así con Jesús, como católicos, como discípulos de Jesús, construir la paz en nuestro mundo.
La otra pregunta que me hicieron – y que sé que es una preocupación para muchos – es precisamente porque en este mundo muchos niños no tienen familia, casa, algo que comer y beber, un lecho donde dormir. Está realmente es una tragedia que existe entre nosotros. Hemos visto todos en estos últimos años la tragedia por ejemplo en Gaza, donde muchos niños han muerto, donde muchos niños se han quedado sin sus padres, sin la escuela, sin un lugar donde vivir.
Y entonces todos nosotros debemos buscar también allí la misma respuesta según lo que nos dice Jesús: como ser promotores nosotros de paz, de reconciliación, buscando soluciones no con la violencia, sino con el diálogo. Hay diferencias, es necesario aprender a respetarnos unos a otros, a decir “no” a las cosas que hacen mal, y elegir siempre el bien, rechazando lo que daña a la salud. Por ejemplo, el problema de las drogas que existe también en muchos lugares, también aquí en esta zona. Rechazar siempre lo que hace el mal y buscar decir “sí” a la salud, “sí” a lo que hace bien. Siempre “no” a las drogas, pero siempre “sí” a lo que hace bien.
Y también ustedes, jóvenes, tienen una responsabilidad: ser maestros en este sentido, con el testimonio que puede ayudar tanto a los más jóvenes, a los niños, a otros jóvenes, buscando también eliminar de las calles estos problemas, que son muy graves. Bien, quisiera saludar aquí junto a mí de este lado, al Cardenal Baldo Reina, Vicario de la Diócesis de Roma: estamos contentos por su presencia. Y aquí Mons. Alessandro Zenobbi, que fue nombrado Obispo auxiliar de Roma. Y entonces felicidades y gracias, bienvenidos. Bien. Así, en representación de toda la familia, están también hermanas de distintas Congregaciones: gracias por su trabajo, por su servicio. Gracias a las muchas personas que colaboran en el bien, aquí en la parroquia: Es muy hermoso encontrarnos juntos.
Que esta parroquia sea una luz, que esta parroquia sea el testimonio de que es importante vivir la fe, llevar en el corazón esta presencia de Dios, aprender y después de enseñar el amor a los demás y tener siempre la valentía de decir “sí” a Jesucristo y “no” al mal, “no” al pecado, pero “sí” al amor de Dios. Gracias, gracias: continuaremos esta celebración.
Palabras del Santo Padre León XIV durante el encuentro con los enfermos y ancianos
Qué hermoso tener este encuentro y regalarme la posibilidad de saludarlos, de escuchar algún testimonio, de saludar también a uno por uno, a cada uno de ustedes que en ciertos sentido representan a toda la parroquia. Hay un tesoro muy grande escrito aquí, en una palabra, de este lado, que dice “Hagamos Comunidad”. Una comunidad donde podamos encontrarnos todos juntos con las debilidades, con los problemas de salud, con la cuestión de la discapacidad, con los hijos que se encuentran mal, los detenidos que tienen muchos problemas, incluso psicológicos, personales y de salud espiritual. Pero cuando nos encontramos juntos en comunidad, hay una fuerza mucho más grande que cada uno de nosotros: es la fuerza que viene del amor de Dios, que nos hace realmente una familia donde unos con otros hacemos familiar, donde también cuando uno se encuentra mal, alguno está detenido, alguien ha perdido la salud, sufre, si estamos todos juntos, ahí nos apoyamos y podemos seguir caminando y esto realmente es muy hermoso.
Hablé antes de la necesidad de orar por la paz en el mundo – por los problemas en Medio Oriente y en Ucrania y en muchos otros lugares – pero realmente es importante orar por la paz aquí, en casa. Y también es importante que la voz de la parroquia “despierte” un poco las respuestas de la autoridad – la Policía, el Estado – que muchas veces podrían hacer más para ayudar a superar los problemas que existen aquí. Entonces, también esta voz que viene de una comunidad de fieles de una parroquia puede levantarse y se puede buscar a hacer cambios importantes para el bien de todos. Trabajemos juntos. Busquemos vivir la fe juntos y busquemos ser siempre este testimonio.
Quizás en este momento, aunque después esté la Misa, pidamos al señor su bendición para cada uno de nosotros, para sus hijos, sus familiares, todos sus seres queridos, con esta confianza: que la gracia de Dios nos acompaña y siempre nos ayuda. Vivamos realmente con una confianza muy grande en la gracia de Dios, pero también en la fuerza del amor que encontramos cuando estamos realmente unidos en comunidad. Oremos juntos [oración del Padre Nuestro y bendición].
Palabras del Santo Padre León XIV durante el encuentro con el Consejo Pastoral Parroquial
Gracias por estas palabras, ¿cómo se llama el secretario? ¡Ah, Daniele Daniele! ¡Así! Uno piensa que ve doble. Muy bien. Gracias por haber explicado un poco la realidad que viven y lo que hacen como consejo. Una de las cosas que me dijo, esperando que me encuentre como en casa, es realmente cierta: me siento en casa y les agradezco por ello, por el recibimiento.
Después veo que colocaron a la Virgen del Buen Consejo, no sé si siempre esté ahí o ha sido por mí. Pero gracias porque la madre nos acompaña siempre, esta devoción es muy querida.
Hemos compartido ya algunas palabras, ya sea en la homilía, o alguna palabra antes de la Misa, después ahora escuchando: tengo la impresión de que aquí realmente hay una comunidad de fe que es fuerte, “dura” – me gusta esa expresión – que tiene la fuerza que viene sobre todo de la fe y de una convicción que a pesar de todas las dificultades, vive en un barrio que evidentemente tiene problemas serios y, al mismo tiempo, está esta comunidad que es testimonio vivo, testimonio de que es posible encontrar vida, amor, caridad y esta fraternidad.
Esta expresión, también para mí muy hermosa: “Hagamos Comunidad”, ustedes le están viviendo. Y realmente eso es grande, eso es grande.
Algunas veces en la Iglesia encontramos pequeños grupos, digámoslo así, o tendencias que promueven un poco un espiritualidad muy individualista: “Dios y yo… no son importantes las demás personas, las demás situaciones…”. Clima muy cerrado, en este sentido. Y eso no es lo que Jesús quiso dejarnos cuando llamó a un grupo de amigos y les dijo: “Hagan esto en memoria mía”, comenzando con la eucaristía e incluso llegando a su plenitud que es la comunión. Comunión prevenidamente en este sentido, del amor fraterno, de nuestro estar juntos, de nuestro encuentro.
Ninguno debería entonces sentirse solo. Con las visitas a los ancianos, a los enfermos, a pesar de todas las dificultades, ahí estamos realmente viviendo lo que Jesús quiso. En esta Diócesis de Roma soy nuevo como su Obispo: realmente estoy feliz de encontrarlos, a esta comunidad, y sentir también este espíritu vivo en la celebración eucarística, que es expresión de la vida que tienen y comparten y que espero que hoy, mañana en el futuro, seguirán pudiendo ofrecer siempre. Gracias realmente por este testimonio. Bien, ahora nos ponemos de pie, pidamos la bendición del señor. El día del Señor es vivir así de esta forma tan especial, es don para todos nosotros. [bendición]
Gracias a todos, espero encontrarnos de nuevo en una próxima oportunidad, ¡siempre adelante! Gracias.

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