QUE LA DIGNIDAD DE CADA INDIVIDUO SEA RECONOCIDA Y RESPALDADA: PALABRAS DE LEÓN XIV A LA LIGA MUNICIPAL DE ILLINOIS (30/03/2026)

Este 30 de marzo, el Papa León XIV recibió en audiencia, en la Sala Clementina, a los alcaldes miembros de la Liga Municipal de Illinois, organización estatal que representa a los cerca de 1,300 municipios del estado en EE.UU. Recordando las palabras de Giorgio La Pira, el Santo Padre los exhortó a «aliviar de todas las formas posibles los sufrimientos y las dificultades de los propios ciudadanos» y a escuchar la voz de los pobres y los inmigrantes y «encarnar el servicio», prestando atención a las necesidades de los más débiles y vulnerables. Compartimos a continuación, el texto de su discurso, traducido del inglés:

Buenos días a todos y bienvenidos.

Comencemos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con ustedes.

Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos al Vaticano y a Roma.

Me complace encontrarme con ustedes que representan a la Liga Municipal de Illinois. Están de visita en el Vaticano durante la Semana Santa, cuando los católicos en todo el mundo, junto con muchos otros cristianos, conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús, cuya obediencia amorosa al Padre incluso hasta la muerte, obtuvo el don de la redención para toda la humanidad (cf. Flp 2, 8). A través del Misterio Pascual, el Señor nos muestra que incluso las circunstancias más difíciles y desafiantes pueden ser transformadas desde dentro con el poder del amor. Quizás el sufrimiento no siempre puede evitarse o eliminarse, pero se puede encontrar un significado de redención que no sólo restablezca la dignidad perdida, sino que abra la puerta a nueva vida. De hecho, la resurrección de Jesús es la última fuente de esperanza para todos los que creen en Cristo y esperan la promesa de la vida eterna.

La victoria del Señor Resucitado sobre la muerte también revela que el corazón de la auténtica autoridad es el servicio, porque Jesús vino “no ser servido sino a servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20, 28). Su servicio y obediencia a la voluntad del Padre ha dado como resultado una esperanza cierta y una paz duradera para toda la humanidad. De esta forma, la victoria nacida de la entrega de sí mismo por parte de Cristo se yergue tanto como un faro, así como un reto para todos nosotros hoy. Como hombres y mujeres que tienen el papel de gobierno, también ustedes están llamados a descubrir y ejemplificar el don del servicio. De manera particular, están llamados a estar atentos a las necesidades de los más débiles y vulnerables para asistirlos hacia un desarrollo humano integral. Como el Venerable Giorgio La Pira, qué fue un alcalde de la ciudad italiana de Florencia, hizo notar alguna vez, los alcaldes están llamados a reducir y aliviar el sufrimiento y las dificultades entre sus ciudadanos de todas las formas posibles, “con todas las medidas que el amor sugiere y la ley provee” (Escritos, VI, p. 83).

Para lograrlo, primero deben esforzarse para conocer las aspiraciones de la gente, así como sus retos. La dignidad de cada individuo debe ser reconocida y respaldada porque sus municipios no son lugares anónimos, sino que tienen rostros e historias que deben ser apreciadas como tesoros valiosos (cf. Discurso a los miembros de la Asociación Nacional de Municipios Italianos, 29 de diciembre 2025). Mientras que hay muchas tareas que piden su atención todos los días, los animo a seguir escuchando a los pobres, a los inmigrantes, a los más pequeños entre ustedes, buscando acompañarlos en su trabajo para promover el bien común en beneficio de todos. De esta forma, cada uno de sus municipios será un sitio para el encuentro genuino entre todos los ciudadanos, proveyendo oportunidades para que todos los individuos puedan florecer.

Queridos amigos, les das uno a mis oraciones y les expreso mi gratitud por el devoto servicio que ofrecen diariamente a aquellos que gobiernan. Que puedan continuar con esta importante trabajo cada día con alegría, con amor y con celo, siempre recordando que aquellos con la autoridad también son siervos de Dios (cf. Rom 13, 6). En ese sentido, imitar la docilidad de Cristo a la voluntad del Padre los habrá aún más al verdadero dinamismo del servicio y les permitirá traer la paz otorgada a nosotros por Cristo Resucitado a sus ciudadanos.

Los encomiendo a ustedes y a sus seres queridos a la intercesión de San Francisco Xavier Cabrini, que ejerció su ministerio a los más vulnerables con gran amor y devoción por muchos años en Chicago, y con gusto bendigo a cada uno de ustedes y a sus seres queridos de corazón.

Muchas gracias.

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