ENTRE CONFLICTOS Y EXTREMISMOS, CRISTIANOS Y MUSULMANES UNIDOS POR LA PAZ: PALABRAS DE LEÓN XIV A DELEGACIÓN PARA EL DIÁLOGO ENTRE MUSULMANES Y CRISTIANOS (25/03/2026)

En un contexto global marcado por la radicalización religiosa, la división y el conflicto, la cooperación entre diferentes religiones puede convertir a sus fieles en profetas de una nueva era, en la que florezca la paz y se rompan las cadenas del prejuicio y el odio. Esta es la esperanza que el Papa León XIV reiteró la mañana de este 25 de marzo, al recibir a la delegación del Programa para las Relaciones Cristiano-Musulmanas en África (PROCMURA) en la pequeña sala anexa al Aula Pablo VI. Transcribimos a continuación el texto de su breve mensaje, traducido del inglés:

Mis queridos hermanos y hermanas, la paz esté con ustedes.

Cordialmente les doy la bienvenida y les ofrezco saludos fraternales. Expreso mi aprecio por su compromiso en fomentar la fraternidad entre los cristianos y los musulmanes a través del Programa para las Relaciones Cristiano-Musulmanas en África (PROCMURA), que tiene su sede en Kenia. De igual forma agradezco al Dicasterio para el Diálogo Interreligioso por su entregado servicio, que permite a la Iglesia avanzar en el diálogo con fieles de otras religiones y para promover la paz y un espíritu de fraternidad entre todos.

La Iglesia católica llama a un entendimiento y respeto mutuo hacia los fieles de otras religiones, afirmando que “no rechaza nada de lo que es verdadero y santo en esas religiones”, porque ellas “a menudo reflejan un rayo de esa verdad que ilumina a todos los hombres y mujeres” (Nostra aetate, n. 2). De hecho, todo auténtico viaje hacia la unidad y la comunión emprendido por los cristianos y por personas de buena voluntad es la obra del Espíritu Santo y requiere corazones abiertos al encuentro y el diálogo para abrazarnos uno al otro en fraternidad genuina (cf. Unitatis redintegratio, n. 4).

Al respecto, su diálogo continuo con el Dicasterio es un signo positivo, llamando a los cristianos, guiados por el amor de Cristo, a fomentar la comunión y profundizar nuestro compromiso hacia la cooperación cristiano-musulmana por el bien común. A través de estos esfuerzos, la paz, la justicia y la esperanza florecerán cada vez más en la sociedades africanas y más allá de ellas. De igual forma confío que estos encuentros darán fruto a través del intercambio de iniciativas básicas para promover la amistad social, fortalecer las alianzas y un discernimiento común en aquellas áreas que requieren acción urgente.

En un mundo marcado cada vez más por la radicalización religiosa, la división y el conflicto, su testimonio común muestra que es posible vivir y trabajar juntos en paz y armonía, a pesar de las diferencias culturales y religiosas. Como dije a los jefes y representantes de la religiones del mundo en el 60º aniversario de Nostra aetate, tenemos una gran responsabilidad “de ayudar a nuestros pueblos a liberarse de las cadenas del prejuicio, la ira y el odio; de ayudarlos a elevarse sobre el egoísmo y la autorreferencialidad; de ayudarlos a superar la ambición que destruye tanto al espíritu humano como a la tierra. De esta forma, podemos guiar a nuestros pueblos para convertirse en profetas de nuestro tiempo – voces que denuncien la violencia y la injusticia, sanen la división y proclamen la paz para todos nuestros hermanos y hermanas” (Discurso, 28 de octubre 2025).

Con estos pensamientos, y encomendando sus iniciativas a la Providencia divina, invoco sobre ustedes abundantes bendiciones, para que sean artesanos de paz, testigos de esperanza y constructores de verdadera fraternidad.

Es un placer estar con ustedes esta mañana. Dios los bendiga a todos.

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