NUNCA ASOCIAR EL NOMBRE DE DIOS CON LA GUERRA: RESPUESTA DE LEÓN XIV A UNA CARTA PUBLICADA EN “PIAZZA SAN PIETRO” (15/06/2026)

En respuesta a una carta publicada en la revista "Piazza San Pietro", el Papa León XIV subrayó que la misión de la Iglesia es invocar la paz y denunciar enérgicamente a quienes instrumentalizan la religión para sus propios fines. “Desafortunadamente, esta tentación de profanar el nombre de Dios afecta incluso a quienes se profesan cristianos”, asegura el Santo Padre en su respuesta. Publicamos a continuación tanto el texto de la carta dirigida al Pontífice, como el texto de su respuesta, traducidos del italiano:

Querido Santo Padre:

¿No es indigno teñir de sangre el límpido cielo de primavera, precisamente mientras la naturaleza se abre a la vida y a la luz? Es inaceptable desfigurar ese cielo con los misiles, borrando las armonías ligeras de las golondrinas que lo atraviesan con sus vuelos festivos. La primavera habla de renacimiento, de colores, de esperanza. Sin embargo, una vez más, el hombre elige la destrucción. ¿Cómo puede derramarse sangre inocente invocando a Dios? ¿Cómo puede transformarse un nombre que debería unir en un instrumento de división y muerte? Muertos, sufrimiento, odio que genera más odio. La historia sigue repitiéndose, y parece no enseñarnos nada. Sin embargo, el mensaje es sencillo, claro, universal: “Ámense los unos a los otros”. Desde los más altos instituciones hasta el más humilde ciudadano, se eleva una única invocación: paz. Pero muy a menudo esta voz permanece sin ser escuchada, mientras que el mundo es arrastrado nuevamente hacia el horror. El cielo no fue hecho para los misiles, sino para las golondrinas. Vuelan por todas partes, sobre cada tierra herida, llevando un silencioso reclamo a la belleza y a la vida. Y frente a esa sencillez que desarma, la violencia del hombre parece aún más incomprensible. ¿Por qué no sabemos custodiar los dones que hemos recibido? Por qué elegimos el odio en lugar del amor, la destrucción en lugar del cuidado? Mientras la sangre inocente siga derramándose sin remordimiento, incluso los colores de la primavera parecerán apagarse y el alma humana quedará envuelto en la sombra.

Raffaele, de Catania

Respuesta del Papa: Es necesario cultivar el diálogo.

Gracias por tus palabras, por tus imágenes poéticas, querido Raffaele. Es realmente cierto: el cielo fue hecho para las golondrinas y no para los misiles. Sin embargo, los misiles, los drones y otras armas siguen reclamando víctimas inocentes. En Ucrania, en Medio Oriente, en muchas, demasiadas, otras partes del mundo. Desde el inicio de mi ministerio e invocado del don de una paz “desarmada y que desarma, humilde y perseverante”. Es la paz de Cristo resucitado que nosotros, sus discípulos, debemos vivir y dar testimonio de ella en familia, en la sociedad y en este mundo marcado por lo que el Papa Francisco llamaba “la tercera guerra mundial a pedazos”. La Iglesia está comprometida a predicar la paz y el diálogo. No puede ser de otra forma. A algunos, algunos poderosos de este mundo, esto puede no gustarles. Intentarán hacer alguna distinción, en cubrir sus intenciones bélicas con justificaciones religiosas… Pero la misión de la Iglesia, la misión del Sucesor de Pedro, no puede ser otra que la de invocar la paz. “Opportune et importune”, “oportunamente e inoportunamente” como nos invita San Pablo. Y denunciar con fuerza a quien se atreve a asociar el nombre de Dios con acciones de guerra. “¿Cómo puede derramarse sangre inocente invocando a Dios? ¿Cómo puede transformarse un nombre que debería unir en un instrumento de división y muerte?”, escribes justamente. “Su nombre Santo no puede ser profanado por la voluntad de dominio, por la prepotencia y la discriminación: sobre todo, nunca debe ser invocado para justificar decisiones y acciones de muerte”, recordé durante el reciente viaje a África. Desafortunadamente, está tentación de profanar el nombre de Dios afecta incluso a quienes se profesan cristianos. Como escribí en el último Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz “cada vez más forma parte del panorama contemporáneo arrastrar las palabras de la fe al combate político, bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada”. Pero “los creyentes deben desmentir activamente, sobre todo con la vida, estas formas de blasfemia que oscurecen el Nombre Santo de Dios”. Por ello, “junto a la acción, es más que nunca es necesario cultivar la oración, la espiritualidad, el diálogo ecuménico e interreligioso como caminos de paz y lenguajes de encuentro entre tradiciones y culturas”. Este es un compromiso ineludible para todos nosotros, los cristianos.

LEÓN PP XIV

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