LA COMPETENCIA PASA, PERO LOS VALORES PERMANECEN: PALABRAS DE LEÓN XIV A NADADORES (25/06/2026)

El Papa León XIV se encontró este 25 de junio en la Sala Clementina con los directivos de la Federación Italiana de Natación y algunos de los atletas que competirán los próximos días 26, 27 y 28 de junio para darles algunos consejos prácticos antes del 62º Trofeo Sette Colli (el Trofeo de las Siete Colinas), la prestigiosa competición internacional de natación que se celebra cada año en la capital de Italia. El Santo Padre habló de la importancia de practicar deporte y señaló los tres puntos que hacen de esta práctica “una medicina para el cuerpo y para el espíritu”. Compartimos a continuación el texto de su mensaje, traducido del italiano:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con ustedes.

Queridos hermanos y hermanas, buenos días y bienvenidos:

Es con alegría que me encuentro con todos ustedes, dirigentes de la Federación Italiana de Natación, atletas y miembros de las delegaciones que participan en los Internacionales de Natación – 62º Trofeo Sette Colli.

El deporte, cuando es bien vivido, es medicina para el cuerpo y para el espíritu. Integra los distintos componentes de la persona y los dirige hacia valores muy importantes, como el compromiso, la solidaridad, la honestidad. En la actividad deportiva, especialmente la que se practica a nivel competitivo, el ser humano ejerce su fuerza de voluntad, pero lo hace en la medida en que está motivado. Y aquí se distingue la calidad del deportista: por la calidad de sus motivaciones.

El deporte es también una oportunidad de crecimiento espiritual. Y la natación, en esto, tiene algo especial. De hecho, se practica sumergido en un elemento, el agua, que envuelve a la persona. Esto evoca simbólicamente un aspecto que nos constituye, desde el vientre de nuestra madre: vivir significa aprender a moverse en armonía con los demás y con el ambiente que nos rodea. Para nosotros los cristianos, además, el agua es símbolo del Bautismo y de la vida nueva en Cristo.

Hay, sin embargo, otro motivo por el que me alegro de su presencia. Todos ustedes, de hecho, procedentes de distintos países, se han reunido aquí, animados por la misma pasión y los mismos valores, más allá de cualquier diferencia de idioma, nacionalidad, cultura. Este hecho, típico de las manifestaciones deportivas internacionales, ofrece un signo de esperanza, un signo del mundo que deseamos; ofrece una aportación al encuentro pacífico entre los pueblos y a la fraternidad.

Por eso los animo a seguir practicando y difundiendo los valores del deporte. ¡Porque la etapa de la competencia pasa, pero esos valores permanecen! Los encomiendo a la intercesión de San Pier Giorgio Frassati – un joven deportista que amaba mucho la montaña – y de todo corazón los bendigo a todos ustedes y a sus seres queridos. Gracias.

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