EN NINGÚN CASO, UN LAICO PUEDE PRONUNCIAR LA HOMILÍA: CARTA DEL DICASTERIO PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS A LOS OBISPOS ALEMANES (23/06/2026)
En una carta con fecha del 17 de junio de 2026 dirigida al Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Mons. Dr. Heiner Wilmer SCJ, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha comunicado que no es posible permitir el indulto solicitado el 30 de marzo de 2026 para permitir, en circunstancias excepcionales a un miembro laico de los fieles debidamente preparado para realizar la predicación en lugar de la homilía durante la celebración de la Eucaristía.
Mientras que se expresa el agradecimiento por las preocupaciones pastorales que inspiraron la petición, el Dicasterio reafirma que la presente disciplina no puede ser dispensada a través de un indulto, ya que la reserva de la homilía a un sacerdote o un diácono no es simplemente una norma disciplinaria, sino que se deriva de la naturaleza misma de la liturgia.
La homilía forma parte integral de la Liturgia de la Palabra, está intrínsecamente vinculada a la proclamación del Evangelio, y constituye un ejercicio del munus docendi (el «oficio de enseñanza», nota del traductor) confiado a los ministros ordenados a través del Sacramento del Orden Sagrado.
La proclamación de la Palabra dentro de la celebración litúrgica es inseparable de la misión recibida sacramentalmente y de la unidad que vincula Palabra y Sacramento en la celebración Eucarística.
La carta también enfatiza la importancia de promover una formación continua de los ministros ordenados para que la homilía pueda expresar plenamente su efectividad pastoral y espiritual.
Finalmente, el Dicasterio recuerda que la disciplina actual de la Iglesia ya prevé varias formas de la proclamación de la Palabra y de la predicación que pueden encomendarse a miembros laicos de los fieles fuera de la homilía y fuera de la celebración de la Eucaristía, de acuerdo con la ley canónica y la naturaleza propia de estas distintas formas de la proclamación del Evangelio.

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