QUE LA IGLESIA SEA UN BALUARTE DE CARIDAD ANTE LAS CONTRADICCIONES DE NUESTRO TIEMPO: PALABRAS DE LEÓN XIV EN LA PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (22/02/2026)

León XIV visitó, este 22 de febrero, la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Castro Pretorio, junto a la gran Estación Central de Roma Termini, que refleja las contradicciones de nuestro tiempo: algunos que se marchan con todas las comodidades, mientras que otros, en cambio, no tienen un hogar; otros que anhelan trabajar honestamente, pero se topan con el tráfico ilícito de drogas y la prostitución. La invitación del Papa fue a ser la levadura del Evangelio en la masa del territorio. Reproducimos a continuación los textos de los distintos mensajes del Santo Padre en su encuentro con la comunidad parroquial, traducidos del italiano:

Saludo del Santo Padre antes de la Santa Misa

Buenos días y feliz domingo a todos. Buenos días. ¡Qué hermoso!

Y gracias por el recibimiento y esta alegría que, siendo el día del Señor, domingo, recuerda el día de la Resurrección, alegría de nuestra esperanza

Y aún cuando el primer domingo de Cuaresma es un tiempo de preparación, de conversión, también este es tiempo de alegría, porque todos sabemos que el Señor quiere recibirnos, quiere acogernos, como esta parroquia.

Qué hermoso encontrarse en un lugar donde todos y todas son bienvenidos. Gracias a ustedes, gracias a esta Parroquia. El nombre mismo – “Corazón de Jesús”, “Sagrado Corazón” – hace pensar en lo que significa para nosotros el símbolo del corazón: símbolo de amor, de caridad, de esta generosidad del amor del Señor que no conoce límites.

Y precisamente esta mañana vemos a personas de muchos países del mundo, todos reunidos aquí, que representan esta unidad, comunión y hermandad, este vivir juntos, que sólo Jesús puede ser posible. Es el amor de Jesús, es su misericordia la que nos ha convocado esta mañana. Y entonces también yo digo: “¡Gracias, Señor, gracias a ustedes y bienvenidos a esta celebración!”.

Saludo también a la comunidad de los Salesianos y las Salesianas que están aquí presentes. Pensemos en la historia de esta parroquia, comenzando con Don Bosco, con los Salesianos, y mi predecesor que también se llamaba León, León XIII. Vivimos una historia que no es sólo del pasado. Hoy hacemos historia porque todavía hoy queremos vivir esta bellísima tradición de servicio, de caridad, de trabajo con los jóvenes. Que hermoso ver a todos estos niños aquí delante. ¡Un aplauso para ellos! Vivimos la alegría de la vida: qué hermoso es estar vivos, tener este don de vida que el Señor nos da. ¡Muchas, muchas felicidades! ¡Feliz domingo, feliz celebración!

Saludo del Santo Padre dirigido al Consejo Pastoral Parroquial

Agradezco muy sinceramente por todo lo que han hecho para organizar esta visita, al párroco – quizás es muy humilde… – supongo que también él hizo algo… Y démosle un aplauso también al párroco esta mañana. Y a toda la familia salesiana: esta es su casa. Pero algo muy hermoso es que no sólo es su casa, como ellos mismos nos hacen entender: es la casa de toda la parroquia, de todos los fieles, de este río de peregrinos que pasan todos los días por Termini, por este punto de la ciudad – prácticamente el centro de la ciudad, el corazón de la ciudad, y corazón de Jesús. Es realmente muy hermoso vivir este espíritu no sólo del corazón de una ciudad, sino del corazón de Jesús, que está lleno siempre de amor y misericordia. Una misericordia que se manifiesta en muchos servicios, muchas formas de caridad, de acogida, acompañamiento, de cercanía con Cristo, cercanía de la Iglesia con todas estas personas.

Desgraciadamente no tenemos mucho tiempo esta mañana, me gustaría también escuchar de los distintos grupos lo que hacen, que están haciendo, los desafíos que tienen… pero es un primer encuentro, esperemos que haya oportunidades en el futuro, pero como hemos visto también en estos años el Consejo educativo – ¿cómo lo llaman ustedes? – “la Comunidad educativa pastoral”, en espíritu salesiano, o el “Consejo Pastoral” es una expresión muy importante de la vida de la Iglesia, que siempre es sinodal. “Sínodo” significa caminar junto con los demás, caminar todos juntos. Y entonces ustedes, que representan a muchos sectores, a muchas comunidades, a mucha realidades de esta parroquia, reunidos aquí juntos, trabajando juntos, representan también esta hermosísima dimensión de la vida eclesial, de la vida de la Iglesia. Gracias por todo lo que hacen. Les deseo realmente no sólo la bendición del Señor, sino esta gracia del Señor, que es el amor y la caridad, que es para todos. Por eso, siempre adelante y gracias por todo lo que hacen. Gracias.

Una foto con todos, veamos si se logra… el fotógrafo nos dirá… ¡Con gusto!

Saludo del Santo Padre durante el encuentro con la Comunidad de Salesianos

Gracias por este bellísimo saludo y por todo el afecto y fidelidad que usted ha comunicado con estas palabras. Quisiera dar este saludo comenzando con las palabras que leo escritas aquí en el atril, el ambón de la Palabra de Dios.

La frase del capítulo 20 del Evangelio de San Juan dice: “Jesús en presencia de sus discípulos hizo muchos otros signos, otros signos que no han sido escritos en este Libro, estos han sido escritos para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan la vida en Su nombre”. Entre muchos de los signos que no han sido escritos, está la vida consagrada, y sinceramente quisiera decirles, que está la comunidad salesiana.

Ustedes forman parte, son expresión de uno de estos signos no escritos en el libro, pero sí, escritos en el corazón de Jesús: todavía hoy siguen con este servicio tan importante en muchas partes del mundo, incluso donde hay guerra, donde hay conflicto, donde hay pobreza, donde Jesús quiere estar presente.

Y lo va a hacer por medio de su comunidad y su servicio también aquí en Roma, también aquí en esta parroquia, también aquí con la Casa General de su congregación.

Ya conté, cuando visité la parroquia en Castel Gandolfo, a la comunidad – lo digo también aquí… esta vez en público, lo están filmando, grabando (risas): de joven, antes de entrar a los agustinos, hice también una visita a la comunidad salesiana.

Llegaron en segundo lugar, ¡lo siento! (risas). Pero quizás hay algo que quedó en mi corazón, también unido a ustedes, en la comunidad salesiana. Y, de hecho, he visitado más comunidades salesianas que agustinas en estos primeros 10 meses de Pontificado. Y por ello estoy muy cerca de ustedes.

Y la providencia de Dios, que nos acompaña siempre, me ayuda a reconocer estos grandes dones que han recibido en su carisma: este servicio a los jóvenes, este amor por la pastoral educativa, tantas expresiones que viven en muchos países del mundo. Y no olvido aquí que el Presidente de la APSA es salesiano, acompañándonos también en las necesidades materiales, decimos en este sentido. Es realmente grande poder celebrar juntos nuestra fe y sentir en el corazón esta cercanía con los más pequeños del Reino, con estas comunidades que están presentes aquí en Roma, aquí en esta zona de Termini, y donde ustedes están sirviendo realmente con mucha generosidad a los jóvenes, no sólo italianos, sino también extranjeros, creando estas oportunidades de servicio, como el estudio del italiano – antes le dije al profesor que yo también participaré en sus clases de italiano, que siempre pueden ayudar.

Vivan este espíritu de amor de Jesús siguiendo el testimonio de Don Bosco. Muchas felicidades a ustedes, gracias por su servicio. Caminemos juntos unidos en la Iglesia, unidos en el Sagrado Corazón de Jesús. Gracias.

Demos la bendición y después oremos juntos. “Padre Nuestro…”.

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