AL IGUAL QUE UN ARROYO, LA MÚSICA NOS CONDUCE A DIOS: PALABRAS DE LEÓN XIV AL FINAL DEL ENCUENTRO «CÁNTICO DE PAZ» (29/07/2026)
Queridos amigos, queridos jóvenes de Uganda, de Tierra Santa y de Italia:
¡Bienvenidos! Estoy muy feliz de que estén aquí con nosotros hoy. Es una alegría compartir estos momentos. Agradezco a todos los miembros del coro por su arduo trabajo de preparación y felicito a los directores de los coros.
Acabamos de escuchar su hermoso canto. La música tiene la extraordinaria capacidad de unir voces diferentes en una armonía, en la que cada una contribuye con algo único al conjunto. En este sentido, el coro se convierte en símbolo de concordia y cooperación.
Es significativo que las Sagradas Escrituras y la Liturgia de la Iglesia hablen de “coros de ángeles y santos” cuando describen la alegría del cielo, no porque canten literalmente todo el tiempo, sino porque, unidos en el amor, contemplan a Dios juntos y encuentran en Él la plenitud de la felicidad.
Mis queridos jóvenes amigos, al cantar, ¿han notado cómo la música nos ha involucrado a todos en una experiencia nueva, algo que era más grande de lo que cada uno de nosotros hubiera podido crear por sí solo? Esta es la experiencia de la belleza. Nos abre un nuevo horizonte y despierta en nosotros el deseo de ir a su encuentro. Cuando nos dirigimos hacia ese horizonte, descubrimos no simplemente algo, sino a Alguien. Nos encontramos con Dios, nuestro Creador. Precisamente como podemos seguir un arroyo hasta su fuente, así la belleza de la música nos invita a encontrarnos con Aquel que es la Belleza misma. Al respecto, sigan cultivando los dones que Dios les ha dado y dejen que los guíen hacia Él.
El Señor es todo lo que buscamos en la vida, Aquel que solo puede dar paz a nuestros corazones inquietos. Recuerden que han sido hechos para grandes cosas y que el mundo entero no basta para saciar su sed de sentido y felicidad. Sepan también que el Santo Padre los ama y ora por ustedes, por sus familias y por sus países.
En particular, pido para que la paz pueda reinar en sus hogares y en todos aquellos lugares del mundo que siguen sufriendo a causa de la violencia.
Quisiera, finalmente, agradecer a la Fundación Andrea Bocelli por el trabajo que realiza en favor de los jóvenes, que enfrentan desventajas educativas y sociales. A través de la fuerza de la música, están contribuyendo a la misión de la Iglesia de promover el desarrollo integral de cada persona, al servicio del bien común. Que Dios bendiga sus esfuerzos.
Queridos amigos, gracias nuevamente por haber venido a alegrar nuestros corazones con su hermosa música. Encomendándolos a la intercesión de María, nuestra Madre, sobre cada uno imparto con gusto mi afectuosa bendición.
Gracias.

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