HAMBRE DE UNA IGLESIA QUE VERDADERAMENTE SABE ABRIR LAS PUERTAS: PALABRAS DE LEÓN XIV EN EL DESAYUNO CON LOS POBRES EN CASTEL GANDOLFO (11/07/2026)

El Papa León XIV se reunió este 11 de junio con doscientas personas necesitadas, atendidas por la Diócesis de Roma, entre ellas 35 niños, en el Borgo Laudato Si’, en los jardines pontificios de Castel Gandolfo, para una jornada de “bienvenida y fraternidad”. Estar juntos, explicó, significa construir “un mundo diferente”, contrarrestando una realidad fracturada por la “violencia, el odio y la discriminación” y buscando “eliminar las causas de la injusticia”. Compartimos a continuación el texto de su breve discurso, traducido del italiano:

Buenos días a todos y bienvenidos. Gracias por estar aquí.

He venido sin discurso, pero con hambre. Pero con hambre de justicia. Con hambre de auténtica caridad. Con hambre de una Iglesia que verdaderamente sabe abrir las puertas, acoger, recibir a todos, donde hay amor por todos y donde nadie es enemigo. Donde todos sabemos vivir la reconciliación, el perdón, la paz.

Saben muy bien que el Papa tiene como título, entre otros, Pontífice: constructor de puentes. Y nosotros, hoy, quisiéramos también hacer un puente con todos ustedes, con sus familias y con la sociedad en la que deseamos vivir. Pero vivir con justicia, vivir donde se puedan eliminar las causas de la pobreza, donde se puedan eliminar las causas de las injusticias que siguen existiendo en nuestro mundo. Esta es la Iglesia que queremos ser y yo les agradezco a todos ustedes y a todos los responsables de organizar este muy hermoso almuerzo, este evento. Porque cuando estamos juntos, cuando vivimos este espíritu de encuentro todos juntos, en la mesa, la única mesa en donde Jesús también está presente con nosotros, estamos realmente construyendo un mundo distinto, un mundo de esperanza, un mundo que es luz en medio de este mundo, tantas veces… esta realidad tantas veces claramente rota por la violencia, por el odio, por la discriminación.

Trabajemos juntos, busquemos ser siempre esta experiencia de Iglesia, de justicia, de paz, de amor. Y entonces, pidamos que el Señor nos bendiga y bendiga este alimento, esta mesa común que queremos compartir.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Que descienda sobre nosotros, Señor, tu bendición, sobre cada uno de nosotros y sobre este alimento que ahora compartiremos gracias a la generosidad de muchos benefactores. Bendice a nuestras familias. Bendice a todos aquellos que se encuentran en la dificultad y el dolor: que también ellos puedan encontrar la paz, el perdón, la reconciliación. Y bendice, Señor, en nosotros, estos dones que recibimos de tu providencia. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

Buen provecho y bienvenidos todos.

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