QUE LA IGLESIA EN ESTADOS UNIDOS CONTINÚE EVANGELIZANDO A LA SOCIEDAD: VIDEO MENSAJE DE LEÓN XIV POR LA CONCLUSIÓN DE LA PEREGRINACIÓN EUCARÍSTICA NACIONAL EN ESTADOS UNIDOS (05/07/2026)

La fe que ha impregnado a toda una nación representa un legado del pasado, pero también una perspectiva para mirar hacia el futuro, renovando su compromiso de servir a la sociedad en todos los ámbitos, desde la educación hasta la sanidad. Este es el valor que el Papa León XIV subraya en un mensaje en video dado a conocer este 5 de julio, dirigido a los participantes de la Peregrinación Eucarística Nacional que concluyó en su país natal. Transcribimos a continuación el texto del video mensaje, traducido del inglés:

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Me alegra saludarlos en la conclusión de la Peregrinación Eucarística Nacional. Como saben, las peregrinaciones están profundamente arraigadas en la tradición judeocristiana y a menudo se realizan para marcar aniversario significativos reuniendo a la comunidad en oración. Bajo esta luz, ha sido particularmente apropiado conmemorar el 250º aniversario de los Estados Unidos de América con una peregrinación centrada en Nuestro Señor. Al caminar a través de muchas de las 13 colonias originales, han orado por la unidad, la renovación y la sanación del país, bajo el lema “Una nación bajo Dios”. Estas intenciones están también cerca de mi corazón. Por esta razón, expreso sincera gratitud a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos y a todos los que contribuyeron van a organizar este evento, junto con todos los que participaron en persona o virtualmente.

Esta nación, unida “bajo Dios”, ha sido imbuida con un sentido de fe que reconoce la soberanía de Dios aún antes de su establecimiento formal. Su peregrinación comenzó en Saint Augustine, Florida, lugar en donde el 8 de septiembre de 1583, Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, se celebró una misa de acción de gracias por los exploradores españoles y los colonos a su llegada, seguida de una fiesta compartida con la tribu Seloy local. Este evento histórico, acompañado por muchos otros, da testimonio de la fuerte, aunque por mucho tiempo desconocida, herencia eucarística de los Estados Unidos de América. Esta herencia, lejos de ser olvidada, debe seguir sirviendo como una fuente tanto de renovación como de unidad.

Con la bendición de Dios Todopoderoso, esta herencia ha seguido dando fruto guiando a nuevas generaciones de católicos norteamericanos a Jesucristo. El Señor también inspiró a algunos hombres y mujeres a dar testimonio del evangelio de una manera radical. Pienso por ejemplo en los Mártires de Nueva York y Georgia, Santa Kateri Tekakwitha, Santa Elizabeth Ann Seton, Santa Katharine Drexel, San John Neumann y el Venerable Fulton Sheen, que pronto será beatificado. La ruta que siguieron se nombró según otra santa, Frances Xavier Cabrini, la fundadora de una congregación religiosa cuya misión fue cuidar de las necesidades espirituales y materiales de los inmigrantes pobres. La intensa actividad apostólica de estos hombres y mujeres santos, y de otros como ellos, no habría sido posibles en la fuerza que diariamente tomaban de momentos de oración silenciosa ante el tabernáculo.

Hermanos y hermanas, al participar en esta Peregrinación Eucarística, continúan con este gran legado de fe. A lo largo de su viaje, la celebración de la Misa, las procesiones Eucarísticas y la adoración del Santísimo Sacramento no faltaron, proveyéndoles con la fuerza y el alimento necesarios para continuar su camino. Quizás experimentaron ustedes mismos un hambre por «el pan vivo bajado del cielo» (Jn 6, 51). De hecho, el verdadero cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo es la vida de la Iglesia peregrina en la tierra. San Juan Pablo II expresó esto de manera muy hermosa en su Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia: «La Eucaristía, como presencias salvífica de Cristo en la comunidad de los fieles y su alimento espiritual, es la posesión más valiosa que la iglesia puede tener en su camino a través de la historia» (n. 9). Mientras el país celebra el aniversario de la fundación de su hogar terrenal, espero que esta experiencia con peregrinos también los ayude a fijar sus ojos en la morada celestial (cf. Heb 11, 16), y, de igual forma, sirva como recordatorio de que la Eucaristía es un don invaluable, nuestro sustento indispensable. Es precisamente a través de su reconocimiento y la recepción de este don, en la iglesia en los Estados Unidos encontrará fuerza para continuar con su servicio o caritativo a la sociedad de su conjunto, especialmente en las áreas de la educación, el cuidado de la salud y los servicios sociales básicos, mientras que al mismo tiempo continúa su misión de evangelizar.

Mientras que esta peregrinación llega a su fin, los animo a poner sus vidas bajo la providencia amorosa de Dios mientras vuelven a sus hogares, así como a cultivar una vida eucarística fuerte en sus familias, con sus amigos y en sus comunidades. Confiado en que la Peregrinación Eucarística dará frutos de abundantes en los Estados Unidos de América, los encomiendo a todos ustedes a la intercesión maternal de la Inmaculada Virgen María.

Y que Dios Todopoderoso los bendiga a todos ustedes, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

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