VIVAN Y TRANSMITAN LOS VALORES DE LA SAGRADA FAMILIA: PALABRAS DE LEÓN XIV A CONGREGACIONES RELIGIOSAS EN CAPÍTULO GENERAL (23/08/2025)
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con ustedes!
Buenos días a todas, gracias por la paciencia.
Queridas hermanas, y también algún hermano, que las acompaña:
Me alegra encontrarme con ustedes esta mañana, en ocasión de sus Capítulos Generales: son momentos de gracia, un don para la Iglesia, además de serlo para sus congregaciones. Saludo a las Superioras Generales presentes, están las nuevas y las que ya han concluido, y están contando los días para descansar un poco. Muy bien.
Sus asambleas se realizan durante este año: el Jubileo de la esperanza. Ésta, como dice San Pablo, no defrauda, es fruto de virtud probada y está animada por el amor de Dios derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo (cf. Rom 5, 5). Son palabras que se adaptan bien para describir la riqueza que traen, hoy, a esta sala: traen el don carismático que el Paráclito dio, un día, a sus Fundadoras y Fundadores, y que aún sigue renovándose; traen la presencia fiel y providente del Señor en las historias de sus Institutos; traen la virtud con la que, quienes las han precedido, a menudo atravesando duras pruebas, ha respondido a los dones de Dios. Todo esto las hace testigos por excelencia, testigos de esperanza: sobre todo de esa esperanza que las desea constantemente inclinadas hacia los bienes futuros y de los cuales, como religiosas, están llamadas a ser signo y profecía (cf. Flp 3, 13-14; Conc. Ecum. Vat. II, Const. ap. Lumen gentium, 44).
Sus fundaciones tienen orígenes diferentes, vinculados a la vida de hombres y mujeres de Dios que, con valentía, respondieron “sí” a la llamada: Josep Manyanet, María Encarnación Colomina, Maria Luigia Angelica Clarac, Giuseppe Guarino, Carmela Auteri, Teresa Ferrara, Agostino de Montefeltro. A todos ellos, el Espíritu Santo les dio dones particulares para el bien común, también a través de la inspiración de grandes escuelas de espiritualidad, como la franciscana y la salesiana. Hay, sin embargo, un rasgo que une a muchas de ustedes: el deseo de vivir y transmitir a los hermanos los valores de la Sagrada Familia de Nazaret, hogar de oración, forja de amor y modelo de santidad, y sobre esto quisiera detenerme un momento.
San Pablo VI, durante su viaje a Tierra Santa, hablando a los fieles en la Basílica de la Anunciación, expresaba el deseo de que, mirando a Jesús, María y José, cada vez más se pudiera comprender la importancia de la familia, su comunión de amor, su belleza sencilla y austera, su carácter sagrado e inviolable, su pedagogía dulce y su natural e insustituible función en la sociedad (cf. Discurso en la Basílica de la Anunciación en Nazaret, 5 enero 1964).
También hoy existe mucha necesidad de todo esto. La familia, en nuestros días, más que nunca necesita ser ayudada, promovida, animada: con la oración, con el ejemplo y con una acción social solícita, dispuesta a socorrer sus necesidades. Su testimonio carismático y su trabajo como consagradas, en este sentido, puede hacer mucho. Las invito, por ello, a reflexionar sobre aquello que sus Institutos han hecho, a lo largo del tiempo, en favor de tantas familias – de niños, niñas, madres, padres, ancianos, jóvenes –, y también a renovar su compromiso para que, como dice la liturgia, en nuestras casas florezcan «las mismas virtudes y el mismo amor de la Sagrada Familia» (cf. Misal Romano, Misa por la familia). Continúen las obras que les han sido confiadas “haciendo familia” y estando cerca de las personas que asisten, con la oración, la escucha, el consejo, la ayuda, para cultivar y difundir, en las diferentes realidades en las que trabajan, el espíritu de la casa de Nazaret.
Queridas hermanas, les agradezco por el trabajo que realizan en tantas partes del mundo. Las encomiendo al Señor en la oración, las confío a la intercesión de la Madre de Dios y de San José, y las bendigo de corazón.
¡Muchas gracias!
[Después de la BENDICIÓN]
Gracias a todas ustedes, buen Capítulo y buena continuación.
Comentarios