JESÚS NOS LLAMA A UNA RESPUESTA PERSONAL Y NO A UNA FE POR “COSTUMBRE”: ÁNGELUS DEL 23/08/2026
“Aprendamos a no encerrarnos en nuestras convicciones y seguridades religiosas, para permanecer abiertos a la relación auténtica con Cristo”: esta fue la exhortación del Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Ángelus de este 23 de agosto, ante miles de files y peregrinos que se congregaron en la Plaza de San Pedro. Al comentar el Evangelio de este XXI Domingo del Tiempo Ordinario (Mt 16, 13-20), el Santo Padre dijo que este texto bíblico “plantea una pregunta que nos interpela a cada uno en el camino de nuestra fe: ¿quién es realmente Jesús para mí?”. Compartimos a continuación el texto completo de su reflexión, traducido del italiano:
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
El Evangelio de este domingo (Mt 16, 13-20) nos coloca frente a una interrogante que interpela a cada uno de nosotros en el camino de nuestra fe: ¿quién es realmente Jesús para mí?
Del relato evangélico se comprende lo decisiva que es esta pregunta para la experiencia del discipulado. De hecho, no obstante que los doce apóstoles ya habían compartido mucho de la vida y del ministerio del Maestro, Jesús no quiso dar por descontado que lo conocieran realmente y que hubieran comprendido el misterio del Reino de Dios. Entonces, después de haber preguntado cuáles eran las opiniones de la gente sobre Él, se dirige directamente a ellos: «Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» (Mt 16, 15).
Hermanos y hermanas, este es un paso fundamental para los discípulos de todos los tiempos, para cada uno de nosotros. La fe, de hecho, no se nos da de una vez por todas; al contrario, siempre necesitamos redescubrir el rostro de Cristo y su Evangelio, profundizar en su mensaje y renovar las decisiones de nuestra vida, para que sean coherentes con lo que profesamos, venciendo la tentación de ya saber todo y hacer de nuestra fe una costumbre.
La pregunta que hoy día se nos plantea – quién es Jesús para mí y cuál es el significado de su presencia en mi vida – surge especialmente en la oración y cuando meditamos sobre el Evangelio; pero también cuando nos encontramos ante las heridas y las necesidades de los hermanos, o en las relaciones y situaciones que más interpelan nuestra conciencia. En el campo de nuestra vida, en definitiva, podemos comprobar si, para nosotros, el Señor Jesús es sólo un gran personaje de la historia que dijo e hizo cosas importantes, o el Cristo de Dios, Aquel que fue enviado para hacernos entrar en el amor del Padre y transformar nuestra vida y el mundo en el que vivimos.
Muy queridos todos, aprendamos a no encerrarnos en nuestras convicciones y seguridades religiosas, para permanecer abiertos a la relación auténtica con Cristo. A veces, acerca de la fe cristiana, nos conformamos con “lo que se dice”, con los lugares comunes, con lo que se nos ha transmitido, quizá incluso con buenas intenciones; pero Jesús nos llama a una respuesta personal, a conocerlo de cerca, a dejarnos sacar a la luz por la amistad con Él, en un encuentro siempre nuevo que puede incluso exigirnos recorrer caminos inéditos y tomar decisiones diferentes a las imaginadas. Esto es válido tanto para nuestro camino personal como para el camino de la Iglesia y para las decisiones pastorales, allí donde a veces pensamos que basta continuar como siempre hemos hecho. Es importante, en cambio, preguntarnos con frecuencia: ¿Quién es el Señor para mí? ¿Lo conozco realmente? ¿Qué me pide hoy su Evangelio? ¿Qué pasos y qué decisiones debería tomar?
Invoquemos a la Virgen María, que en su corazón buscaba la voluntad de Dios a través de su Hijo, para que nos guíe siempre en el camino de la fe.

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