SOMOS IGLESIA DE JESUCRISTO EN UN MUNDO ATORMENTADO QUE BUSCA LA PAZ: ÁNGELUS DEL 16/08/2026

“También hoy la Iglesia puede dejarse sorprender por la obra de Dios y comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas”. Con estas palabras el Papa León XIV alentó a los miles de files y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de La Libertad, de Castel Gandolfo, localidad donde se encuentra la Villa Pontificia, en su alocución previa a la oración mariana del Ángelus de este 16 de agosto. Al comentar el pasaje del Evangelio del día, el Santo Padre señaló que de este pasaje aprendemos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas, porque cada uno tiene su propio lugar junto al Padre. Compartimos a continuación el texto completo de su alocución, traducido del italiano:

Queridos hermanos y hermanas, feliz domingo:

Ayer contemplamos a la Virgen María en su indisoluble relación con su Hijo: ni siquiera la muerte pudo interrumpir esa comunión de alma y cuerpo, que es vida eterna. Cada domingo nos recuerda que la misma plenitud está reservada a quienes siguen a Jesús: su resurrección no es un acontecimiento del pasado, sino vida nueva que nos involucra.

Lo demuestra hoy la mujer cananea protagonista del Evangelio proclamado en la liturgia (cf. Mt 15, 21-28). Aún no perteneciendo a su pueblo y viviendo en una región extranjera, busca con insistencia hablar con Jesús, siguiéndole como una discípula que ya tiene un vínculo con Él. Nunca se habrían encontrado, pero, misteriosamente, la fe ya había surgido en ella. No desea algo para sí misma, sino la paz para su hija atormentada, y confía en Jesús, en quien reconoce al Mesías, descendiente de David (cf. v. 22).

El evangelista no oculta los obstáculos que esta mujer enfrenta. Los discípulos la ven como una persona molesta, y Jesús mismo se resiste a sus peticiones. De hecho, el Maestro se había retirado a aquella región (cf. v. 21) y podemos imaginar que, como otras veces, buscara un lugar apartado en el cual orar y formar a los suyos. En ese momento, sin embargo, ocurre algo imprevisto. Al meditar sobre ello, podemos comprender la obediencia de Jesús, que cumple su misión dejándose impactar por lo que ve y escucha. Al final le dice: «Mujer, grande es tu fe. Que ocurra para ti como deseas» (v. 28).

También hoy la Iglesia puede dejarse sorprender por la obra de Dios y comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas. Su misión es anticipada por la gracia divina, que actúa en lo secreto de las conciencias, de modo que en cada encuentro, incluso en aquellos que perturban nuestros planes, es necesario escuchar con atención, abrir los ojos y abrir el corazón a lo que Dios quiere decirnos.

De la mujer cananea aprendemos la humildad y la determinación. Gracias a su fe, aprendemos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas (cf. vv. 26-27), porque cada uno, junto al Padre, tiene su propio lugar. A la luz de esta fe, se vuelven insoportables las desigualdades, las discriminaciones, las barreras que pisotean la dignidad de demasiados hijos e hijas de Dios.

Queridos hermanos y hermanas: somos Iglesia de Jesucristo en un mundo atormentado, en un mundo que busca la paz. A María, nuestra Madre, pidámosle que interceda por nosotros. «De sus labios brota el himno más fuerte e innovador que jamás se haya pronunciado, el Magníficat» (Magnifica humanitas, 244): es el canto de quien ya ve la realidad con la mirada de Dios y, por eso, no pierde la esperanza y actúa en la caridad.

Queridos hermanos y hermanas:

Reitero mi llamado para que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania y pido con urgencia a la comunidad internacional que actúe para que avance la solución de dos Estados, por una paz justa y duradera.

Esta semana darán comienzo los Juegos del Mediterráneo, que se celebrarán en Taranto. Éstos involucrarán a diversos países de África, Asia y Europa que pertenecen al área mediterránea. Deseo que dicho evento deportivo sea una profecía de paz y fraternidad entre los pueblos de esta región y del mundo entero.

A todos ustedes les deseo un feliz domingo.

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