VIVAMOS LIBRES DE MALAS AMBICIONES E INTERESES INJUSTOS: ÁNGELUS DEL 18/10/2026

Asomado desde la ventana del Palacio Apostólico hacia la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV saludó a los numerosos fieles y peregrinos allí reunidos que le manifestaron su cercanía y afecto y junto a él, rezaron la oración a la Madre de Dios. Se trata la primera actividad pública del Santo Padre después de haber sido dado de alta ayer del Hospital Gemelli. Devolver «al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» significa «ser veraces, sin temor ni hipocresía, libres para el bien», señaló el Santo Padre en su reflexión a partir del Evangelio de Mateo de la liturgia de hoy y cuyo texto compartimos a continuación, traducido del italiano:

Queridos hermanos y hermanas, feliz domingo:

El Evangelio proclamado en la liturgia de hoy (Mt 22, 15-21) nos coloca ante uno de los dichos más famosos de Jesús: «Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (cf. v. 21). Por eso es importante colocarlo en el contexto en el que fue pronunciado originalmente.

El evangelista Mateo describe una situación hostil hacia Jesús: los fariseos se reúnen para ver cómo atraparlo en un error en sus discursos (cf. v. 15). Deciden enviar a algunas personas a interrogarlo sobre un tema controvertido: «¿Es lícito, o no, pagar el tributo al César?» (v. 17). La respuesta del Maestro es astuta, porque lo mantiene fuera de la trampa y desenmascara la hipocresía de quienes quieren hacerlo caer. Les pide la moneda del tributo, es decir, un denario. Ellos se la dan, y Jesús dice: «Esta imagen y la inscripción, ¿de quién son?». Le responden: «Del César». Entonces afirma: «Den, entonces, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (vv. 17-21).

En Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, y en cambio, viene a vivir en ella. Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas. Pide, sin embargo, vivir sin concesiones, libres de malas ambiciones e intereses injustos, anteponiendo a todo, el Reino de Dios y su justicia (cf. Mt 6, 33). Llama la atención, en este sentido, el elogio que esas mismas personas le dirigen a Jesús, aunque movidas por no buenas intenciones: «Maestro, sabemos que eres veraz y enseñas el camino de Dios según la verdad. No estás sujeto a nadie, porque no te fijas en la apariencia de nadie» (v. 16).

Muy queridos todos, es precisamente este el perfil de quien “da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”: ser veraces, sin temor ni hipocresía, libres para el bien. Pidamos al Señor que nos ayude a ser así. Y encomendémonos a la intercesión de la Virgen María.

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