EN LA ESCUCHA Y EN LA ORACIÓN SE SIENTE LA VOZ DE DIOS: PALABRAS DE LEÓN XIV A EDUCADORES Y JÓVENES CATÓLICOS (05/07/2025)
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con ustedes!
Buenos días y bienvenidos al Vaticano.
Excelencias, queridos sacerdotes y jóvenes amigos:
Me alegra saludarlos a todos ustedes en ocasión de su peregrinación a Roma en este año jubilar que, como saben, está centrado en la virtud teologal de la esperanza. En particular doy la bienvenida a los jóvenes de la Diócesis de Copenhague, que es este grupo, como también a los educadores provenientes de Irlanda, Inglaterra, Gales y Escocia.
Están siguiendo las huellas de innumerables peregrinos de sus distintos países, que durante siglos han realizado este mismo peregrinaje a Roma, a la “Ciudad Eterna”. De hecho, para los cristianos Roma siempre ha sido una casa especial, por qué es el lugar donde los apóstoles Pedro y Pablo dieron testimonio supremo de su amor a Jesús ofreciendo su propia vida como mártires. Como Sucesor de Pedro, deseo expresar mi gratitud por su presencia aquí y pido para que, visitando los distintos lugares sagrados, puedan obtener inspiración y esperanza a partir del ejemplo profundo de cómo los Santos y los mártires imitaron a Cristo.
La peregrinación desarrolla un papel fundamental en nuestra vida de fe, porque nos separa de nuestras casas y nuestras rutinas cotidianas Y nos da el tiempo y el espacio para encontrar a Dios de una manera más profunda. Estos momentos nos ayudan siempre a crecer, porque a través de ellos el Espíritu Santo nos moldea dulcemente para que seamos cada vez más conforme a la mente y el corazón de Jesucristo.
De manera particular, queridos hermanos y hermanas, jóvenes reunidos aquí con nosotros esta mañana, recuerden que Dios creó a cada uno de ustedes con un objetivo y una misión en esta vida. Aprovechen entonces esta oportunidad para escuchar, para orar, de manera que puedan sentir más claramente la voz de Dios que los llama en lo profundo de sus corazones. Quisiera agregar que hoy, muy a menudo, perdemos la capacidad de escuchar, de escuchar realmente. Escuchamos la música, nuestros oídos son constantemente inundados por todo tipo de input digital, pero a veces olvidamos escuchar nuestro corazón y es en nuestro corazón que Dios nos habla, que Dios nos llama y nos invita a conocerlo mejor y a vivir en su amor. Y a través de esta escucha, podrán abrirse para consentir a la gracia de Dios de fortalecer su fe en Jesús (cf. Col 2, 7), para poder compartir más fácilmente tal don con los demás.
Y dirigiéndome a ustedes, queridos educadores: lo que acabo de decir a los jóvenes vale también para ustedes, especialmente en consideración a su papel importante en la formación de los jóvenes de hoy: niños, adolescentes, jóvenes adultos. De hecho, ellos los mirarán como modelos: modelos de vida, modelos de fe. Los mirarán de manera particular por cómo enseñan y cómo viven. Espero que alimentarán cada día su relación con Cristo, que nos ofrece el modelo de la enseñanza auténtica (cf. Mt 7, 28), de manera que, a su vez, que puedan guiar y animar a quienes les son encomendados a su cuidado a seguir a Cristo en su vida.
Y finalmente, cuando todos ustedes vuelvan a casa, por favor recuerden que una peregrinación nunca termina, sino que mueve el enfoque sobre la “peregrinación del discipulado” cotidiano. Todos somos peregrinos y siempre somos peregrinos, en camino mientras buscamos seguir al señor y mientras buscamos el sendero que es propiamente nuestro en la vida. Sin duda eso no es fácil, pero con la ayuda del Señor, la intercesión de los santos y el apoyo recíproco, pueden estar seguros de que, mientras permanezcan fieles, confiando siempre en la misericordia de Dios, la experiencia de esta peregrinación seguirá dando frutos por toda su vida (cf. Jn 15, 16).
Queridos amigos, con estas pocas palabras, y encomendándolos a la intercesión de María, Madre de la Iglesia, imparto con gusto a cada uno de ustedes mi cordial bendición.
Que Dios los bendiga y gracias.
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