LA REVELACIÓN DE LA BONDAD DE DIOS ES PARA TODOS, NO SÓLO PARA ALGUNOS: ÁNGELUS DEL 20/09/2026

“Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son, haber merecido los resultados que han alcanzado”. Así lo dijo el Papa León XIV en su reflexión previa a la oración mariana del Ángelus de este 20 de septiembre, ante miles de fieles y peregrinos que se congregaron en la Plaza de San Pedro. El Santo Padre invitó a dirigir nuestra mirada a la Virgen María y pedir su materna protección para que nos ayude a tener esperanza en Dios y a confiar en su misericordia. Compartimos a continuación, el texto completo de su alocución, traducido del italiano:

Queridos hermanos y hermanas, feliz domingo:

En la liturgia de hoy, el Señor, por boca del profeta Isaías, nos da un gran motivo de esperanza, diciéndonos que sus pensamientos no son nuestros pensamientos y que sus caminos no son nuestros caminos (cf. Is 55, 8). Sí, los designios de Dios son infinitamente más grandes y, digamos incluso, más “humanos” con respecto a aquellos que nosotros, hombres y mujeres, marcados por el pecado, podemos concebir y realizar. Por eso, he aquí el llamado más actual que nunca del profeta: abandonar nuestros caminos torcidos y volver al Señor, que es misericordia y perdón (cf. vv. 6-7).

En el Evangelio, las parábolas de Jesús describen la novedad de lo que Dios tiene reservado para nosotros, pero en general manifiestan también la resistencia que estamos dispuestos a oponer a una justicia más generosa y a un amor más grande. Hoy, en particular, escuchamos el relato de los trabajadores llamados a trabajar en la viña (cf. Mt 20, 1-16), algunos por todo el día, otros sólo unas horas, y otros casi al atardecer. Pero el centro de la parábola está en el momento de la retribución, cuando el patrón mantiene su palabra con los trabajadores de la primera hora y les paga según lo acordado, pero quiere que vean su bondad y, ante sus ojos, trata a los últimos de la misma manera.

Un detalle, de hecho, no debe escapársenos. El patrón indica al administrador un orden precisa que debe seguir: a los trabajadores se les pagará «empezando por los últimos y hasta los primeros» (Mt 20, 8). La reacción negativa de quienes habían trabajado todo el día se habría, entonces, podido evitar fácilmente; en cambio, es intencional, porque la revelación de la bondad de Dios es para todos, no sólo para algunos. Dios tiene caminos diferentes y pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son, haber merecido los resultados que han alcanzado. Todos, en cambio, ganamos alegría, inteligencia y futuro cuando la ley del amor interrumpe la del cálculo, la experiencia de la misericordia ensancha la del mérito, el don de la paz suspende las rivalidades y nos acerca en la gratitud.

Hermanos y hermanas, es una gracia ser colaboradores de Dios, trabajar en su viña, servir a su Reino de justicia y de paz. No hay espacio para la envidia y la división allí donde irrumpe la novedad de Dios. Busquemos, entonces, al Señor, mientras se hace encontrar; invoquémoslo, mientras está cerca; abandonemos los caminos torcidos y los pensamientos inicuos (cf. Is 55, 6-7).

Miremos a nuestra Madre Santísima: es criatura como nosotros, pero se encuentra sin mancha; por eso nos ayuda a esperar en Dios y a confiar en su misericordia, para que sus caminos se conviertan en nuestros caminos y sus pensamientos se conviertan en nuestros pensamientos.

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